Una organización dedicada a robar celulares a bordo de motos quedó al descubierto este miércoles tras 11 allanamientos en la zona oeste de Rosario, que terminaron con nueve personas detenidas. La causa, que se investiga como asociación ilícita, tuvo un aliado clave: el sistema Lince, una herramienta que usa inteligencia artificial para analizar imágenes de cámaras de videovigilancia. Gracias a ese análisis, los investigadores pudieron reconstruir los recorridos de distintos vehículos y unir hechos que, a simple vista, parecían aislados.
El trabajo estuvo a cargo de la División Judicial de la Unidad Regional II y de la Policía de Investigaciones (PDI), ambas dependientes del Ministerio de Justicia y Seguridad de Santa Fe, con el respaldo de grupos tácticos durante los operativos. Según la hipótesis de los investigadores, la banda funcionaba con un reparto de tareas: algunos integrantes brindaban apoyo logístico, otros recibían los teléfonos robados y otros se encargaban de ponerlos a punto y venderlos.
Denuncias falsas para recuperar las motos
Una de las maniobras más llamativas apuntaba a no perder las motos usadas en los arrebatos. Cuando los delincuentes las abandonaban durante una huida o la Policía las secuestraba, miembros del grupo presentaban denuncias falsas por robo para hacerse pasar por víctimas. Con ese trámite pedían a la Justicia que les devolvieran los vehículos y, una vez recuperados, volvían a usarlos para delinquir.
La investigación también detectó un posible circuito de reventa de los celulares. De acuerdo con la causa, la organización se valía de comercios para acondicionar y revender los equipos, mientras que el dinero obtenido se movía a través de billeteras virtuales.
Cómo la inteligencia artificial siguió el rastro
Uno de los aportes más importantes de Lince surgió de un arrebato ocurrido en agosto, cerca de un hotel de San Lorenzo al 1400. Al analizar las grabaciones, el sistema permitió seguir los movimientos de dos motociclistas antes y después del robo, detectar que se habían cambiado de ropa y establecer que se habrían dirigido de forma coordinada hacia una vivienda de Amenábar al 3500. En los recorridos también aparecieron un Citroën C4 Cactus y un auto similar a un Renault 9.
El dato que terminó de cerrar el círculo fue que ese mismo domicilio ya figuraba en una investigación anterior por otro robo de celular, ocurrido en abril. Esa información, sumada al trabajo de campo y a los registros policiales, ayudó a vincular los distintos hechos con la misma organización.
Los detenidos y lo que se secuestró
Entre los allanamientos con resultado positivo se destacan los realizados en viviendas de Liniers al 3400, Camilo Aldao al 3900 y Matienzo al 2500. Quedaron aprehendidos Kevin Javier G. (30), Ailén Rocío A. (28), Brian Miguel S. (33), Maira Belén B. (35), Lautaro Adrián J. (23), Lucas Uriel E. (24), Débora Jezabel A. (26), Jesús Cristian M. (43) y María Susana P. (41).
En los procedimientos se secuestraron 26 teléfonos celulares, nueve cascos, dos cajas con documentación, dos equipos de comunicación tipo handy, un DVR (grabador de video de cámaras), dos motos Honda Wave, un Jeep, 490 euros y 1.290 dólares. La causa continúa en manos del fiscal Carlos Covani, de la Unidad Fiscal Especial de Autores No Identificados del Ministerio Público de la Acusación (MPA).


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