La Cámara de Diputados de Paraguay aprobó el juicio político contra Santiago Peña poco después de que el mandatario presentara su renuncia formal a la Presidencia. El colapso y la posterior intervención de ueno bank provocaron un terremoto político que la dimisión del jefe de Estado no consiguió frenar dentro del Congreso.
La votación de los diputados se dio casi al mismo tiempo que Peña difundía un video en el que anunciaba su salida para “preservar la estabilidad del país y sus instituciones democráticas”. En paralelo, el ahora exmandatario envió una carta al Congreso en la que sostuvo que la prioridad debe ser la tranquilidad de los ahorristas, aunque evitó asumir responsabilidades directas por la crisis bancaria.
Un banco con fondos de dos de cada tres paraguayos
La caída de ueno bank es un golpe durísimo para la economía paraguaya. Hasta septiembre, dos de cada tres ciudadanos eran clientes de esta entidad digital, que además concentraba cerca de 850 millones de dólares en fondos públicos. De ese total, 380 millones pertenecen al Instituto de Previsión Social (IPS), por lo que el impacto alcanza de lleno a las jubilaciones y al sistema de salud estatal.
Por el fraude ya hay ocho ejecutivos y altos cargos detenidos. Entre ellos se encuentran el presidente del banco, Juan Manuel Gustale, y el CEO Federico Miguel Vázquez, quien fue socio comercial de Peña hasta hace poco tiempo.
El crecimiento desmedido de la entidad contó con el impulso del propio Gobierno. Durante la gestión de Peña, los fondos del Estado se volcaron masivamente hacia ueno bank, mientras que el control quedó en manos de Carlos Carvallo, extitular de Financiera Ueno, a quien el mandatario había designado al frente del Banco Central. En junio, los inspectores detectaron un patrón de créditos irregulares, con transferencias de hasta 39 millones de dólares en un solo día hacia empresas de los propios dueños, pero Peña desestimó las alertas y las calificó como una “campaña de desprestigio”.
Protestas y represión en Asunción
El pánico financiero se apoderó de Asunción. Cientos de empleados del Grupo Vázquez se movilizaron frente al Ministerio de Trabajo para reclamar el pago de salarios e indemnizaciones que quedaron atrapados en el banco.
La tensión creció cuando columnas de jubilados, estudiantes, depositantes y trabajadores marcharon hacia el Congreso al grito de “¡Santi sinvergüenza, queremos tu cabeza!”. Un fuerte operativo de la policía antidisturbios frenó el avance de la multitud con gas pimienta y balas de goma.
Para buena parte de la sociedad, el caso ueno bank no es una simple falla crediticia, sino un saqueo organizado desde el poder. Paraguay, según Transparencia Internacional, tiene el peor índice de percepción de corrupción de Sudamérica después de Venezuela. “Este es un atropello nuevamente a la ciudadanía honesta, trabajadora, que tiene sus pequeños fondos, fruto de su trabajo de años”, expresó Belarmino Balbuena, uno de los ahorristas damnificados que se manifestaron en las calles de la capital.


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