Tras el asesinato del policía federal Rodolfo Manfredi (30) durante un patrullaje en el marco del Plan Bandera en barrio Villa Banana, el gobierno nacional envió una señal contundente sobre la continuidad de la intervención en Rosario.
«No nos vamos a apichonar. No nos van a amedrentar. Seguiremos trabajando coordinadamente», afirmó el secretario nacional de Seguridad, Martín Ferlauto, en una conferencia de prensa realizada en la sede del gobierno provincial junto al ministro de Seguridad de Santa Fe, Pablo Cococcioni, y el fiscal regional Matías Merlo.
Ferlauto anticipó que Manfredi será despedido con los máximos honores: «Hemos perdido a un agente que puso su vida para defender a la patria. Es un héroe. Murió cumpliendo con el deber y merece nuestra memoria». El funcionario reconoció que evalúan ajustes operativos, pero descartó cualquier retroceso en el plan. «Son hechos que ameritan dar un mensaje de trabajo en conjunto», coincidió Cococcioni.
Cómo fue el ataque
Según reconstruyó el fiscal Merlo, Manfredi y su compañero Emilio V. (34) patrullaban su cuadrícula en uniforme y en el móvil oficial cuando intentaron identificar a un grupo de personas que había despertado sospechas. No realizaban tareas de inteligencia. Un dato clave: ninguno llevaba chaleco antibalas porque vestían camperón por el frío.
Manfredi recibió un disparo fatal en el tórax y murió en el lugar. Emilio fue herido en el abdomen y, tras ser operado, se encuentra internado en terapia intensiva en el Hospital Italiano en estado grave: perdió mucha sangre y presenta lesiones severas en el bazo, el diafragma y el intestino grueso.
En el mismo episodio, Luis Miguel M. (41) llegó al Heca con un balazo en el tórax, trasladado en un auto particular por su hermano de 46 años, quien quedó detenido de manera preventiva. El vehículo —un Voyage negro— fue secuestrado para pericias.


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