La primera dama de Estados Unidos, Melania Trump, anunció este viernes que consiguió un alto el fuego localizado entre Rusia y Ucrania en Oleshky, una ciudad ucraniana ubicada a orillas del río Dniéper. La tregua comenzará a regir a partir del 29 de octubre y su objetivo es permitir el ingreso de ayuda humanitaria a una localidad que, según ambos países, atraviesa una situación crítica.
“Oleshky es una ciudad en la línea del frente, al borde del desastre (…). Está claro que, sin mi intervención, hubiera sido imposible llevar ayuda humanitaria a la ciudad”, afirmó la esposa de Donald Trump en un comunicado. El texto oficial precisó que tanto ella como su representante negociaron directamente con los líderes de Rusia y Ucrania los términos del acuerdo.
Una ciudad aislada en plena zona de combate
El Dniéper funciona como una línea de frente natural en el sur de Ucrania y la zona fue escenario de algunos de los enfrentamientos más intensos de la guerra. Oleshky se encuentra bajo control ruso y, de acuerdo con testimonios de antiguos habitantes, sufre una creciente escasez de alimentos y medicamentos, mientras que la comunicación con quienes siguen viviendo allí es prácticamente inexistente.
Moscú y Kiev reconocen la gravedad de la crisis humanitaria, aunque se culpan mutuamente: cada parte acusa a la otra de bloquear la llegada de víveres y las evacuaciones. Según el comunicado, la ciudad, que antes del conflicto tenía unos 24.000 habitantes, hoy alberga a menos de 2.000 personas, en su gran mayoría ancianos, además de unos 50 niños.
Cómo funcionará el acuerdo
El plan establece que serán líderes civiles, y no militares, de ambos países quienes recorrerán Oleshky casa por casa para conocer la situación de cada familia y determinar qué tipo de asistencia necesita. A su vez, Melania Trump aseguró que logró que periodistas estadounidenses imparciales acompañen y documenten el trabajo de los equipos rusos y ucranianos durante todo el proceso, una presencia que, según explicó, servirá para garantizar que se respete la voluntad de cada vecino.
Quienes decidan abandonar la ciudad contarán con asistencia para hacerlo. “Los residentes que deseen evacuar recibirán apoyo coordinado y transporte hacia el destino de su preferencia. Preveo que algunos querrán ir a Rusia y otros a Ucrania”, concluyó la primera dama.


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