Internacional

Empatados al 50%: Lula y Flávio Bolsonaro se juegan todo en el último debate antes del balotaje


El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador Flávio Bolsonaro se verán las caras este viernes en el último debate televisado antes del balotaje del domingo 25 de octubre. Llegan a esta instancia en un escenario de empate técnico, según las encuestas, después de una primera vuelta en la que el hijo del expresidente Jair Bolsonaro obtuvo el 47% de los votos, frente al 45% del actual mandatario.

Desde aquella elección, celebrada hace casi tres semanas, la campaña se volvió más intensa: la izquierda ganó presencia en las calles y la derecha apostó con fuerza a las redes sociales. Un sondeo de la encuestadora Datafolha publicado el jueves ubicó a ambos candidatos con 50% de intención de voto cada uno, cuando dos semanas atrás el senador le sacaba cuatro puntos de ventaja a Lula.

Un segundo cara a cara con nuevas reglas

Será el segundo debate entre los postulantes. En el primero, realizado el domingo pasado, hubo insultos, acusaciones cruzadas y chicanas por las promesas de campaña. Esta vez, los organizadores limitarán los desplazamientos de los candidatos dentro del estudio, ya que en aquella ocasión el legislador se ubicó varias veces detrás de Lula y negaba con la cabeza mientras su rival hablaba.

Además, una petición en línea con más de un millón de firmas reclamó que las afirmaciones falsas se corrijan en vivo durante la transmisión. Es que ambos sectores se acusan mutuamente de difundir desinformación en sitios web y redes. El miércoles, durante un acto en Fortaleza, Bolsonaro denunció la circulación de “un montón de fake news”, entre ellas versiones sobre un supuesto plan para eliminar programas sociales con el fin de cumplir recortes presupuestarios.

Para el politólogo Leandro Gabiati, director de la consultora Dominium, el debate tiene un peso especial para el oficialismo: “Lula está enfrentando la cuesta arriba, pero todavía no ha asestado un golpe decisivo. El debate podría ser su última oportunidad”.

Qué propone cada uno y qué dicen los votantes

Lula, que está por cumplir 81 años, busca un cuarto mandato no consecutivo y plantea la elección como una defensa de la democracia, apoyándose también en el rechazo que genera la posibilidad de que la familia Bolsonaro vuelva al poder. Su contrincante, referente del Partido Liberal (PL), promete endurecer las políticas contra la inseguridad y bajar el costo de vida. Ante esas propuestas, el mandatario respondió que “el cambio no es privar a la gente de sus derechos”.

En la calle, la polarización se refleja en testimonios opuestos. Lizie Moreira, una odontóloga de 60 años de Río de Janeiro, comparó el primer debate con una pelea de escuela primaria y explicó que votará a Bolsonaro por rechazo a lo que considera el populismo de Lula. En cambio, Gabriela Ferreira, una estudiante de 22 años que participó de una movilización en Belo Horizonte, aseguró que se siente representada por el presidente porque es de origen humilde y depende de una beca para estudiar en la universidad.

El trasfondo de la contienda incluye la situación de Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por golpismo tras intentar impedir la asunción de Lula luego de su derrota en 2022. El expresidente cumple la pena bajo arresto domiciliario.

La pelea llegó a la Justicia electoral

La disputa también se trasladó al Tribunal Superior Electoral, donde ambos candidatos presentaron reclamos para pedir la inhabilitación de su rival por presuntas irregularidades en plataformas digitales. La campaña de Lula acusó a la empresa Meta de favorecer a Bolsonaro mediante una supuesta manipulación de sus algoritmos. La compañía lo negó, aunque reconoció “problemas técnicos” que, según aclaró, no se limitan a Brasil.

Esta semana, el consejo de supervisión de Meta y expertos de las Naciones Unidas plantearon cuestionamientos que respaldan los reclamos del oficialismo. João Brant, asesor de Lula en estrategia digital, expresó preocupación por lo que definió como un “alineamiento evidente” entre la empresa y el gobierno de Estados Unidos, encabezado por Donald Trump, aliado de Jair Bolsonaro y respaldo de sectores conservadores en América Latina. Del otro lado, Flávio Bolsonaro denunció a Lula por “abuso de poder”, al acusarlo de difundir masivamente acciones de gobierno durante la campaña a través de un canal oficial de mensajería.

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