La Justicia Federal de Rosario formalizó este martes la imputación contra Mariano Hernán Ruiz, su pareja y el hijo de ambos, acusados como coautores de lavado de activos de origen delictivo agravado por la habitualidad, en su carácter de integrantes de una asociación dedicada a cometer ese delito de forma continuada. La audiencia estuvo a cargo del juez federal de garantías Carlos Vera Barros, quien tuvo por cumplidos los requisitos legales para dar la imputación por formalizada.
La acusación fue impulsada por la fiscal María Virginia Sosa —del Área de Investigación y Litigio de Casos Complejos de la Unidad Fiscal Rosario— junto con el fiscal federal Juan Argibay Molina, de la Procelac. Según su hipótesis, el rol de Ruiz habría consistido en estructurar bienes y comprar propiedades para reinsertar en el circuito formal el dinero proveniente de actividades ilegales.
Para la pareja de Ruiz y para su hijo —identificado en la causa como Agustín, con quien el acusado había constituido una sociedad vinculada al rubro gastronómico—, el juez dispuso medidas de coerción que no implican privación de la libertad: deberán comprometerse a someterse al proceso, firmar cada 20 días en la Oficina de Gestión y no podrán salir del país. Vera Barros fijó además un plazo de un año para el desarrollo de la investigación.
Ruiz, en compás de espera
Distinta es la situación de Ruiz, que quedó en suspenso. La fiscalía pidió que se le dicte la prisión preventiva efectiva por 120 días, pero la defensa logró que se postergara esa definición debido a sus antecedentes de salud. El acusado será evaluado este miércoles por el Gabinete Médico Interdisciplinario de la Cámara Federal de Apelaciones de Rosario, y recién después se fijará una nueva audiencia para que el juez resuelva qué medida le corresponde.
Quién es «Marianito»
Ruiz había sido detenido la semana pasada durante un allanamiento de la División de Delitos Económicos de la Policía de Investigaciones en Larrechea al 800, en el marco de esta misma causa federal. En ese procedimiento se descompensó y debió ser trasladado al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (HECA), donde se reforzó la custodia.
Conocido como «Marianito» en el legajo de la banda narco, había sido señalado como el encargado de las finanzas de Los Monos: ya en 2015 había aceptado un juicio abreviado por ese rol y llegó a cumplir tres años de prisión. También fue procesado en 2019 por lavado narco, junto a Ariel «Guille» Cantero, Ramón «Monchi» Machuca y Patricia Contreras, entre otros. Su nombre volvió a aparecer, además, vinculado al crimen del casino de enero de 2020, a partir de escuchas telefónicas en las que uno de sus bares fue mencionado como posible sede de una extorsión.


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