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Actualizaron el mapa de peligrosidad sísmica de Argentina: qué cambia y qué pasa en Santa Fe


Después de casi siete años de trabajo, el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) terminó de actualizar el Mapa de Peligrosidad Sísmica de Argentina, la revisión más profunda desde 1983. El nuevo estudio incorpora toda la información sismológica registrada en el país y en naciones limítrofes desde el año 1471 hasta el 31 de diciembre de 2019, y por primera vez permite obtener resultados de amenaza sísmica para las Islas Malvinas.

Un mapa más preciso, sin zonas fijas

El mapa que hoy se usa para la construcción —vigente en el Reglamento INPRES-CIRSOC 103— divide al país en cinco zonas sísmicas, desde la Zona 0 (peligrosidad muy reducida) hasta la Zona 4 (peligrosidad muy elevada). La gran novedad de la actualización es que elimina esas zonas fijas y las reemplaza por una escala de colores en degradé.

¿Qué significa esto en la práctica? Que dos localidades vecinas, e incluso dos domicilios de un mismo barrio, pueden tener niveles de peligrosidad distintos, algo que el viejo sistema de zonas no podía reflejar con esa precisión. Para llegar a ese resultado, el equipo técnico armó un catálogo sísmico completo, sumó información geológica, dividió el país en zonas con características sismotectónicas propias, aplicó modelos de atenuación de aceleraciones del suelo y repitió cuatro veces todo el circuito de control de calidad antes de dar por definitivos los resultados.

Las provincias donde urge reforzar el monitoreo

El organismo identificó las regiones donde más falta hace ampliar la red de estaciones sismológicas, para que los sistemas de respuesta ante una emergencia funcionen mejor. La lista incluye a Santiago del Estero, Salta, Jujuy, Córdoba, Tierra del Fuego, Santa Cruz y Buenos Aires. El INPRES aclaró que integrar esa lista no implica automáticamente mayor peligrosidad: el objetivo es mejorar la información disponible en zonas donde hoy hay menos datos.

¿Y qué pasa en Santa Fe?

La provincia no aparece entre las que el INPRES marcó como prioritarias para reforzar el monitoreo. De hecho, junto con buena parte del centro y el litoral del país, Santa Fe se ubica en la categoría de peligrosidad sísmica más baja del mapa. Para el caso puntual de Rosario, la plataforma internacional ThinkHazard —que trabaja con datos del propio INPRES— clasifica el riesgo de terremoto como «muy bajo», con menos de un 2% de probabilidad de que se produzca un sismo potencialmente dañino en los próximos 50 años.

Ahora bien, «muy bajo» no es lo mismo que «nulo». El director del INPRES, Rodolfo García, señaló que el mayor nivel de detalle del nuevo mapa —que analiza cada localidad punto por punto, y ya no a la provincia como un bloque uniforme— permitió detectar un leve aumento en la actividad sísmica registrada tanto en Santa Fe como en Córdoba, en línea con un crecimiento similar observado en Buenos Aires. Es decir: la provincia sigue siendo una de las más tranquilas del país en términos sísmicos, pero la nueva metodología empieza a mostrar matices locales que antes no se distinguían.

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