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Graciela Alfano contó el después de «La Biblia y el Calefón» con Maradona, Sabina y Charly en la casa de Guinzburg: «El desayuno era yo»


El 9 de julio de 1999 quedó grabado como una de las noches más memorables de la televisión argentina. En una misma mesa, Jorge Guinzburg logró reunir a cuatro figuras de enorme peso: Diego Armando Maradona, Charly García, Joaquín Sabina y Graciela Alfano. Lo que parecía una combinación improbable terminó convirtiéndose en un programa histórico de La Biblia y el calefón, donde el humor, la improvisación y las anécdotas fueron los grandes protagonistas.

Desde el comienzo, el clima fue completamente distendido. Maradona se mostró relajado, hizo bromas durante toda la emisión y se convirtió en uno de los motores de la charla. A su lado, Sabina respondió con su habitual ironía y picardía, mientras que Charly García aportó ocurrencias y comentarios descontracturados que alimentaron una conversación tan caótica como entretenida.

Uno de los momentos más recordados llegó de la mano de Graciela Alfano. En medio de las bromas, recreó la famosa escena de la película Bajos Instintos al cruzar las piernas y dejar ver que llevaba una bikini debajo del vestido. La reacción inmediata de Maradona, Sabina, Charly y del propio Guinzburg desató una catarata de risas que terminó convirtiéndose en una de las imágenes más icónicas de la televisión de los años noventa.

A lo largo del programa también hubo espacio para hablar de música, fútbol, fama y experiencias personales, aunque siempre con el humor como hilo conductor. La química entre los invitados hizo que la conversación fluyera con total naturalidad, sin protocolos ni formalidades, generando un clima de complicidad pocas veces visto en un ciclo de entrevistas.

En las últimas horas, Graciela Alfano dio detalles de lo que hicieron posterior a la emisión del programa en la casa de Jorge Guinzburg: «Nos quedamos hasta las 4 de la tarde, no de la mañana. Saben qué pudimos haber hecho y cómo nos divertimos… éramos los demonios del planeta y me alegro de serlo. El desayuno era yo» contó la diva.

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