Brasil define hoy en balotaje quién gobernará el país a partir de 2027. Cómo funciona su sistema electoral, qué hace falta para ganar, qué les pasa a quienes no votan y por qué los resultados se conocen tan rápido.
Brasil vota este domingo 25 de octubre en la segunda vuelta entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva (PT) y el senador Flávio Bolsonaro (PL), en una elección que se anticipa muy pareja. En la primera vuelta, el 4 de octubre, Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,03% de los votos válidos y Lula, el 45,16%: una diferencia de poco más de 2,2 millones de votos. Como ninguno superó la mitad, ambos volvieron a medirse. Las últimas encuestas muestran una distancia mínima, dentro del margen de error, y una de las grandes incógnitas son los más de 33 millones de brasileños que no fueron a votar en la primera vuelta.
La elección tiene además un condimento histórico. Si Lula, de 80 años, consigue su cuarto mandato, será el primer candidato en ganar un balotaje después de haber perdido la primera vuelta desde que Brasil recuperó las elecciones presidenciales directas, en 1989. Quien resulte electo asumirá el 5 de enero de 2027, y no el 1 de enero como era tradición: una reforma constitucional cambió la fecha a partir de este ciclo.
Cuánto hace falta para ganar
Brasil combina dos sistemas: el mayoritario para presidente, gobernadores y senadores, y el proporcional para los diputados. Para llegar a la presidencia se necesita la mayoría absoluta de los votos válidos, es decir, más de la mitad sin contar los votos en blanco ni los nulos. Si nadie lo logra, los dos más votados van a una segunda vuelta. A diferencia de lo que ocurre en la Argentina, no existe un umbral menor que permita ganar en primera vuelta con una ventaja determinada.
La misma regla rige para las gobernaciones. Por eso, además del presidente, hoy se eligen gobernadores en Acre, Amazonas, Espírito Santo, Rio Grande do Norte, Tocantins y el Distrito Federal. En total, 158,7 millones de brasileños están habilitados para votar, tanto en el país como en el exterior.
Cómo se vota: sin papel y con dos números
Brasil vota con urna electrónica desde 1996. No hay boleta de papel: el voto queda almacenado en la máquina, que no está conectada a internet. El sistema tiene dos terminales. En la primera, la autoridad de mesa identifica al votante y lo habilita, en muchos casos con datos biométricos. En la segunda, el elector registra su voto. La biometría solo sirve para confirmar la identidad: no guarda por quién votó cada persona.
El elector teclea el número del candidato en un teclado numérico y usa tres teclas: BRANCO (en blanco), CORRIGE (corregir) y CONFIRMA (confirmar). Para presidente, el número tiene dos cifras y coincide con el del partido: el 13 corresponde a Lula (PT) y el 22, a Flávio Bolsonaro (PL). Para votar hay que presentar un documento oficial con foto, y el celular debe quedar en manos de las autoridades de mesa, porque está prohibido llevarlo a la cabina.
Quién debe votar y qué pasa si no lo hace
El voto es obligatorio entre los 18 y los 70 años. En cambio, es opcional para los jóvenes de 16 y 17 años, para los mayores de 70 y para las personas analfabetas. Quienes no pudieron votar en la primera vuelta pueden hacerlo hoy sin problemas, siempre que su situación electoral esté en regla.
Quien está obligado y no vota debe justificar su ausencia, por ejemplo a través de la aplicación oficial e-Título. Para la falta de hoy hay tiempo hasta el 8 de enero de 2027. Si no lo hace, deberá pagar una multa de R$ 3,51 por cada vuelta. El monto es bajo, pero las consecuencias de no regularizarse son más serias: sin el certificado que acredita estar al día, no se puede tramitar el pasaporte ni ingresar a un cargo público. Además, tres ausencias seguidas sin justificar ni pagar llevan a la cancelación del título electoral, y cada vuelta cuenta como una elección distinta.
Cuándo se vota y por qué el resultado llega tan rápido
Las mesas abren de 8 a 17, hora de Brasilia, el mismo horario que en la Argentina. Para evitar confusiones, ese horario rige en todo el país, incluso en los estados con otro huso horario. Quienes estén en la fila a las 17 reciben un número y pueden votar igual.
La rapidez del recuento se explica por la propia urna. Al abrir la jornada, cada máquina imprime la “zerésima”, un comprobante que certifica que no tiene ningún voto cargado. Al cerrar, cuenta los votos de su mesa e imprime el Boletín de Urna, con el resultado de esa sección. Esos datos se envían a la Justicia Electoral y se suman de inmediato, por lo que los resultados empiezan a publicarse desde las 17. Cualquier ciudadano puede escanear el código QR de cada boletín con una aplicación oficial y comparar el resultado de su mesa con el que se publica.
Qué dicen quienes lo defienden y quienes lo critican
El sistema incluye varios controles. El más conocido es la prueba de integridad: el mismo día de la elección, en lugares públicos, se votan en urnas elegidas al azar boletas de papel completadas de antemano y luego se compara ese resultado con el que contó la máquina. Desde 2024 esa prueba también se hace con la biometría de votantes voluntarios, para reproducir las condiciones reales de una mesa.
Quienes defienden el sistema destacan la velocidad del recuento y la posibilidad de auditar cada boletín. Entre las críticas, una de las más repetidas es que la urna no deja un comprobante en papel de cada voto, que permitiría recontar en forma manual en caso de dudas.



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