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El heredero del bolsonarismo: Flávio llega al balotaje como el más votado


Hace menos de un año, pocos lo veían como un candidato con chances reales. Este domingo 25 de octubre, Flávio Bolsonaro llega a la segunda vuelta presidencial de Brasil como el más votado de la primera ronda: el 4 de octubre obtuvo 56,1 millones de votos, el 47,03% de los válidos, casi dos puntos por encima del presidente Luiz Inácio Lula da Silva. “Brasil quiere un cambio”, resumió esa noche, cuando también anticipó el fin de la era del Partido de los Trabajadores.

Senador por Río de Janeiro, abogado e hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, Flávio compite por el Partido Liberal (PL) con el objetivo de devolver al bolsonarismo al poder. Su padre, condenado a más de 27 años de prisión por planificar un golpe de Estado tras perder las elecciones de 2022, cumple arresto domiciliario.

Una carrera hecha en Río de Janeiro

Flávio Nantes Bolsonaro nació el 30 de abril de 1981 en Resende, en el estado de Río de Janeiro, y tiene 45 años. Es el mayor de los cinco hijos de Jair Bolsonaro, se recibió de abogado y tiene especializaciones en ciencia política, políticas públicas y emprendedurismo. Entró a la política en 2002, cuando fue elegido diputado estadual con 21 años, y renovó su banca en la Asamblea Legislativa de Río tres veces, hasta 2019.

Ese año asumió como senador, un cargo que ganó a los 37 años en la misma elección que llevó a su padre a la presidencia. En el Senado tejió vínculos con legisladores de distintos bloques y actuó como interlocutor cuando había tensiones entre el gobierno de Jair, el Congreso y el Supremo Tribunal Federal. Eso le dio fama de dirigente menos confrontativo que su padre, aunque mantuvo la misma línea política y una relación estrecha con las fuerzas de seguridad y los militares.

Está casado con Fernanda, dentista, con quien tiene dos hijas, y suele mostrarse como un hombre de fe. Ante la Justicia Electoral declaró un patrimonio de 8,1 millones de reales, casi cinco veces más que en 2018, sobre todo por la compra de una casa en Brasilia.

El heredero elegido por su padre

Hasta fines de 2025, Flávio no mostraba ambiciones presidenciales. Todo cambió en diciembre, cuando Jair Bolsonaro, inhabilitado y preso, lo eligió como su sucesor político. Al principio, inversores y aliados de centro sospecharon que la candidatura era solo una estrategia para conseguir una amnistía para el expresidente, pero el senador fue creciendo en las encuestas hasta convertirse en el principal rival de Lula.

El PL lo proclamó el 25 de julio en São Paulo, en un acto que contó con la presencia del presidente argentino Javier Milei, que lo respaldó con un discurso contra Lula, y con un mensaje en video del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu. Como compañero de fórmula eligió al diputado Alfredo Gaspar, un exfiscal de Alagoas, en el noreste, la región que es el bastión electoral de Lula. Durante la campaña, Flávio puso la situación judicial de su padre en el centro de su discurso y denunció lo que considera una persecución.

Mano dura y promesas económicas

La seguridad es la gran bandera de su campaña. Prometió declarar la “guerra al narcotráfico”, clasificar a las organizaciones criminales como terroristas y crear una figura penal para los “narcoterroristas”, con penas de al menos 20 años de prisión, además de recuperar los territorios que hoy controla el crimen organizado. En economía, prometió bajar impuestos y se fijó como meta que Brasil esté entre las siete mayores economías del mundo al final de su mandato.

Sus críticas al gobierno apuntan al endeudamiento de las familias, al precio de los alimentos y a la situación fiscal. Para el electorado femenino propuso ampliar el microcrédito para emprendedoras y crear una “central de la mujer”, física y digital, para asistir a víctimas de violencia.

Las causas que lo persiguen

La candidatura también carga con frentes judiciales. El más antiguo es el caso de las “rachadinhas”: el Ministerio Público de Río lo acusó de quedarse con parte de los sueldos de los empleados de su despacho cuando era diputado estadual. Flávio siempre negó las acusaciones, y la causa se archivó después de que el Superior Tribunal de Justicia y el Supremo anularan las pruebas.

El golpe más fuerte llegó en mayo, cuando se difundió un audio en el que le pedía dinero a Daniel Vorcaro, dueño del quebrado Banco Master, para financiar Dark Horse, una película biográfica sobre su padre. Hasta ese momento, el senador había negado conocer al banquero, acusado en uno de los mayores fraudes financieros del país. En julio, el juez del Supremo André Mendonça abrió a pedido de la Policía Federal una investigación por presunta corrupción y lavado de dinero, aunque los documentos difundidos no establecen por sí solos una responsabilidad penal. Flávio sostiene que el audio solo muestra a un hijo buscando inversores privados y asegura que no tiene nada que esconder.

Un balotaje voto a voto

Pese a esas denuncias, llega a la definición con una mínima ventaja. La última encuesta de Datafolha, publicada el jueves, le da el 47% de intención de voto contra el 46% de Lula, un empate técnico dentro del margen de error, que en votos válidos se traduce en un 50% para cada uno. Todo indica que la elección se definirá por muy pocos votos.

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