Política

El Senado debate una reforma clave de la Ley de Salud Mental


Este miércoles, el Senado de la Nación Argentina dará inicio al debate del proyecto de reforma de la Ley de Salud Mental, impulsado por el Gobierno nacional, cuyo eje principal es la posibilidad de habilitar internaciones “no voluntarias” e incorporar a las adicciones como una enfermedad dentro del campo de la salud mental.

La iniciativa será tratada en un plenario de las comisiones de Salud —que se constituirá ese mismo día bajo la órbita de la senadora Ivanna Marcela Arrascaeta— y de Legislación General, presidida por Nadia Márquez. El encuentro está previsto para las 16.30 horas. La sanción de esta reforma es impulsada por familiares de personas con consumos problemáticos, quienes sostienen que la legislación vigente no brinda herramientas suficientes para abordar estas situaciones.

Sin embargo, la iniciativa genera fuerte rechazo por parte del kirchnerismo y organizaciones de derechos humanos, que advierten sobre posibles vulneraciones a las garantías individuales. La ley actual, sancionada en 2010, establece que: “las adicciones deben ser abordadas como parte integrante de las políticas de salud mental”, pero limita las internaciones involuntarias a condiciones muy estrictas.

Uno de los puntos más relevantes del proyecto es la flexibilización de los criterios de internación, permitiendo que una persona pueda ser internada sin su consentimiento. Se reemplaza el criterio actual de “riesgo cierto e inminente” por una nueva definición: “situación de riesgo grave de daño para la vida o la integridad física de la persona o de terceros”.

Además, se establecen nuevos plazos judiciales:

  • Comunicación al juez en un máximo de 24 horas tras la internación.
  • Envío de toda la documentación en un plazo de 48 horas.

El proyecto abre una discusión de fondo sobre el equilibrio entre el derecho a la salud y las libertades individuales, especialmente en contextos de consumo problemático y crisis de salud mental. Con posturas enfrentadas, el tratamiento en el Senado marca el inicio de un debate que promete ser uno de los más sensibles en materia sanitaria y social en el Congreso.

QUINI