Rosario

«Donar es multiplicar el amor»: la conmovedora carta del padre de Luna para honrar su memoria


Rosario continúa conmocionada por la trágica muerte de Luna Miqueo Cuello, la pequeña de 6 años que perdió la vida tras un accidente en su ámbito escolar. En medio del duelo, su familia tomó una decisión que trasciende la tragedia: donar sus órganos.

A través de una desgarradora pero esperanzadora carta en Facebook, su padre, Ricardo Miqueo, recordó la esencia de Luna y realizó un fuerte llamado a la sociedad y a las autoridades sobre el cuidado de las infancias.

Para Ricardo, la identidad de Luna no debe quedar ligada al fatal desenlace, sino a la energía que irradió en sus pocos años de vida. «Quiero que se la recuerde por su vida, no por su final», escribió el padre, describiéndola como una niña «profundamente alegre, ocurrente y llena de amor».

El posteo destaca la capacidad de la pequeña para generar vínculos desde muy temprana edad, dejando una huella de inclusión y cariño en cada jardín o colonia a la que asistió. «Elegimos que su historia sea una oportunidad de vida para otros», detalló sobre el proceso de donación.

El mensaje de Miqueo trasciende el dolor personal para convertirse en un firme manifiesto sobre la responsabilidad colectiva de los adultos. En su descargo, el padre subrayó que, si bien el juego es un derecho natural e indispensable para la niñez, es un deber ineludible del Estado y de las instituciones educativas garantizar que estos espacios de recreación cuenten con las condiciones de seguridad y contención necesarias para proteger la integridad de los alumnos.

En este sentido, Ricardo hizo especial énfasis en la urgencia de mejorar la seguridad escolar, exigiendo que se brinden herramientas adecuadas y entornos que realmente protejan a los niños. Su reclamo no fue contra los profesionales, sino a favor de ellos: defendió con fuerza la labor de los docentes, destacando que la gran mayoría ejerce su vocación en contextos desfavorables, muchas veces lidiando con deficiencias edilicias y una falta crítica de acompañamiento por parte de las autoridades competentes.

Finalmente, el padre de Luna invitó a reflexionar sobre la enorme complejidad que implica el cuidado infantil, especialmente cuando un solo docente debe supervisar a grupos numerosos de niños, cada uno con realidades diferentes. Por ello, concluyó con un pedido de cambio estructural, instando a que se generen las condiciones laborales e institucionales óptimas para que los profesionales puedan acompañar y cuidar a los hijos de la comunidad con la dedicación y la seguridad que ellos merecen.

El cierre de la carta es un pedido de justicia que busca evitar que la tragedia se repita. «Que este terrible accidente no sea en vano. Que nos impulse a crecer como sociedad, a revisar, a mejorar y a cuidar más», expresó Miqueo.

Con el lema «Donar es multiplicar el amor», la familia de Luna busca que su partida se convierta en un motor de cambio social, pidiendo una comunidad más atenta, comprometida y, sobre todo, más humana.

QUINI