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Anorexia y bulimia: los casos crecieron 71% en el mundo y Argentina supera el promedio global


La cantidad de personas que viven con anorexia o bulimia nerviosa creció un 71% en el mundo entre 1990 y 2023, hasta llegar a unos 18,1 millones de casos estimados. Casi siete de cada diez corresponden a mujeres y el 41,2% se concentra entre los 10 y los 24 años, según un análisis publicado en la revista científica JAMA Psychiatry. En la Argentina, la tasa es de 366,4 casos cada 100.000 habitantes, un 62% por encima del promedio mundial, que es de 225,6.

El trabajo fue encabezado por el Hospital Infantil de la Universidad Médica de Nanjing, en China, y analizó datos de 204 países y territorios a partir del estudio Global Burden of Disease 2023. Sus autores proyectan que el total mundial llegará a 21,8 millones de personas en 2050. De todos modos, aclaran que el aumento no puede atribuirse a una sola causa: estos trastornos responden a una combinación de factores biológicos, psicológicos, sociales y culturales, y las cifras también pueden estar influidas por mejoras en la detección, cambios en los criterios diagnósticos y la calidad de la información disponible en cada país.

Qué miden las cifras y cuánto creció realmente

Es importante tener en cuenta que los números no son diagnósticos registrados en hospitales o consultorios, sino estimaciones poblacionales construidas a partir de estudios, encuestas, registros y modelos estadísticos. Además, el análisis solo incluye anorexia y bulimia, por lo que no abarca la totalidad de los trastornos de la conducta alimentaria. La bulimia reunió la mayor parte de los casos, con 14,2 millones y un aumento del 75,1%, mientras que la anorexia alcanzó 3,9 millones, con una suba del 57,9%.

Rolando Salinas, jefe del Instituto de Salud Mental y Medicina Psicosomática del Hospital Alemán y profesor de la UCA, explicó que ese 71% refleja el crecimiento en el número total de personas afectadas. Si se tiene en cuenta que la población mundial también creció y cambió su composición por edades, el aumento real de la prevalencia fue del 20,6%: una tendencia en alza, aunque de menor magnitud. El especialista señaló además que en los últimos años se observa más demanda de atención, sobre todo entre adolescentes y adultos jóvenes, aunque remarcó que estos trastornos también aparecen en la adultez.

Australia encabeza el ranking y Perú lidera en la región

Australia registró la tasa más alta del mundo, con 1.026,5 casos cada 100.000 habitantes, seguida por Mónaco (873,6), Irlanda (642,5), Luxemburgo (635,6), Bermudas (626,5), Finlandia (599,7), Noruega (595,5) y España (574). Por regiones, Australasia quedó primera con 946,4 casos y Europa Occidental, segunda con 502,4. Los autores advierten que estas diferencias pueden deberse tanto a variaciones reales como a la calidad de los datos de cada país, por lo que las comparaciones deben hacerse con cautela.

En América Latina, el primer puesto fue para Perú (468,8), seguido por Ecuador (457,1) y Guyana (438,4). Más atrás aparecen Bolivia (394,5), Brasil (389,6), Chile (386,3), Uruguay (380) y Argentina (366,4), que superó a Surinam, Paraguay y Colombia. Venezuela tuvo el valor más bajo de la región, con 257,1. En conjunto, América Latina y el Caribe registraron una tasa de 305,8 casos cada 100.000 habitantes.

Mujeres, adolescentes y un aumento en los más chicos

Las mujeres representaron 12,6 millones de casos en 2023, el 69,4% del total, frente a 5,5 millones de varones. La prevalencia combinada alcanzó su punto más alto entre los 20 y los 24 años; si se analiza cada trastorno por separado, la anorexia tiene su pico entre los 15 y 19 años y la bulimia, entre los 30 y 34. Los autores creen que los varones podrían estar subdiagnosticados y recomiendan mejorar la vigilancia y reducir las barreras para acceder a la atención.

Salinas coincidió en que las dificultades para detectar el problema cambian según el género. En los varones, explicó, la preocupación por el cuerpo puede aparecer como una búsqueda de más músculo o como ejercicio compulsivo, conductas que muchas veces son bien vistas socialmente y retrasan la consulta. También destacó que la adolescencia es una etapa especialmente vulnerable por los cambios corporales, la construcción de la identidad y el peso que adquieren la imagen y la aceptación social.

Desde el Programa de Adolescencia del Hospital de Clínicas de la UBA, la licenciada en nutrición Ornela Dagotto y la licenciada en trabajo social María José Faccini advirtieron que se observa un aumento de casos en menores de 15 años. Lo vincularon con el acceso cada vez más temprano a las redes sociales y, a la vez, con una mejor detección en las consultas pediátricas. Según explicaron, en los más chicos el problema no siempre se manifiesta como deseo de adelgazar: muchas veces aparece como dolores abdominales, sensación de llenarse rápido, náuseas o miedo a tragar o atragantarse, señales que conviene tener presentes en casa y consultar con un profesional de la salud.

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