La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) impidió la comercialización de una edición especial del desinfectante Poett, que la empresa Clorox quería lanzar para el Mundial 2026 bajo el nombre «Anti-Mufa». El motivo: no existe evidencia científica que respalde esa propiedad.
La compañía Clorox había diseñado el «Poett Anti-Mufa» como un lanzamiento de edición limitada y especial, pensado para capitalizar el clima mundialista y la arraigada tradición popular argentina de conjurar la «mala suerte» durante las competencias de la Selección Nacional.
Sin embargo, los técnicos de la ANMAT analizaron el nombre del producto desde una perspectiva estrictamente literal y regulatoria. En Argentina, los productos de limpieza y desinfección deben respaldar con pruebas de laboratorio cada afirmación que aparezca en el envase. Como no existe ningún método científico validado para medir o demostrar la eliminación de la «mufa», el organismo elaboró un informe técnico recomendando no autorizar su comercialización.
Sturzenegger usó la prohibición para criticar la burocracia estatal
El episodio tomó estado público gracias al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, quien lo difundió en su cuenta de X (ex Twitter) como ejemplo de lo que considera trabas burocráticas innecesarias del Estado frente al sector privado.
En su publicación, Sturzenegger reprodujo el contenido del informe técnico de ANMAT elevado a su titular Luis Fontana y cerró con una crítica directa al accionar del organismo, en línea con su postura habitual de cuestionar la intervención estatal en la economía.
Publicidad creativa o publicidad engañosa: el límite que marcó ANMAT
El caso abre un debate interesante entre creatividad publicitaria y regulación. La intención de Clorox era claramente humorística y cultural, apelando al imaginario colectivo de los argentinos en época de Mundial. No obstante, para la ANMAT la denominación de un producto de higiene no puede basarse en creencias populares, sino en evidencia técnica verificable.
En ese marco, la prohibición no apunta a la calidad o seguridad del desinfectante en sí, sino exclusivamente al claim «Anti-Mufa» que figuraba en el envase, el cual no cuenta con respaldo científico.


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