Argentina alcanzó en 2025 un récord histórico en el consumo de huevos, superando a México y consolidándose como el país con mayor consumo per cápita del mundo. Según el informe del Instituto Latinoamericano del Huevo (ILH), elaborado bajo la coordinación de la Asociación Latinoamericana de Avicultura (ALA), cada argentino consume 398 huevos por año, más de un 30% por encima del promedio regional de 304.
El sector avícola que sostiene ese liderazgo cuenta con 62,7 millones de aves en postura y una producción anual de 19.000 millones de huevos. El informe atribuye este desarrollo a décadas de inversión en genética, sanidad y tecnología, junto a la capacidad de mantener precios competitivos. Como dato llamativo, el documento señala que el huevo tributa en Argentina un IVA del 21%, lo que afecta su competitividad frente a otras proteínas, aunque no frenó el crecimiento del consumo.
El ranking latinoamericano
En el podio regional, Argentina lidera seguida por México (392) y Colombia (365). Luego aparecen República Dominicana (319), Guatemala (289), Brasil (283), Chile (251) y Bolivia (242). En los últimos puestos se ubican Perú (237), Honduras (215), Ecuador (196), Venezuela (160) y Cuba (50).
El peso de la región en el mundo
América Latina produce cerca de 196.000 millones de huevos por año, el 13% de la producción mundial. Brasil y México lideran en volumen, mientras que Argentina y Colombia se consolidan como principales consumidores y productores. El consumo promedio regional creció de 276 huevos en 2021 a los actuales 304 proyectados para 2025.
En cuanto a exportaciones, la región vende apenas el 0,8% de su producción. Brasil concentra el 34,7% de los envíos regionales, seguido por República Dominicana (30,9%), Argentina en tercer lugar con 13,86% y México con 12,56%.
El presidente de la Cámara Argentina de Productores e Industrializadores Avícolas (CAPIA), Javier Prida, destacó: «Este logro es el resultado de décadas de inversión en genética, sanidad y tecnología por parte de los productores argentinos, sumado a una creciente conciencia de los consumidores sobre la calidad nutricional y la accesibilidad de esta proteína».


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