Efemérides

Alberto Olmedo cumpliría 93 años: el legado del «Negro» a 38 de su muerte


Este lunes 24 de agosto, Alberto Olmedo cumpliría 93 años. El «Negro», como lo llamaban todos, murió hace 38 años, pero su humor sigue formando parte de la memoria de varias generaciones. Sus personajes, sus frases, sus gestos y aquella capacidad única para improvisar hicieron de él uno de los grandes ídolos populares de la Argentina.

Olmedo fue mucho más que un humorista. Fue actor, comediante, protagonista de televisión, teatro y cine, pero, sobre todo, un artista capaz de transformar una situación cotidiana en una escena inolvidable.

Nacido en Rosario en 1933, comenzó desde abajo. Antes de convertirse en una estrella, trabajó en televisión y fue descubriendo poco a poco un talento que terminaría llevándolo a los escenarios y a los hogares de millones de argentinos.

Del Capitán Piluso al hombre de los mil personajes

Uno de los primeros grandes éxitos de Olmedo fue el Capitán Piluso, un personaje infantil que comenzó a interpretar a comienzos de los años 60 junto a Coquito, encarnado por Humberto Ortiz. El programa se convirtió rápidamente en un fenómeno y le permitió llegar a un público masivo.

Pero el «Negro» no se quedó en aquel personaje. Su carrera fue creciendo y su humor también fue cambiando. Apareció entonces Rucucú, uno de sus personajes más recordados, con su particular forma de hablar y su personalidad extravagante. También llegaron Rogelio Roldán, El Yeneral González, Chiquito Reyes, El mucamo Perkins, El Dictador de Costa Pobre, José Luis Borges y muchos otros.

Cada personaje tenía su propia identidad, pero todos llevaban el sello de Olmedo: la exageración, el absurdo, la improvisación y esa capacidad para romper cualquier guion. Y si había algo que caracterizaba al «Negro» era precisamente eso: muchas veces no se sabía hasta dónde iba a llegar una escena.

Jorge Porcel, una dupla inolvidable

Si hubo un compañero inseparable en buena parte de su carrera, ese fue Jorge Porcel. El «Gordo» y el «Negro» formaron una de las parejas cómicas más exitosas del espectáculo argentino. Compartieron televisión, teatro y una enorme cantidad de películas.

La fórmula funcionaba porque eran diferentes y, al mismo tiempo, complementarios: Olmedo tenía una energía desbordante, mientras que Porcel respondía desde otra clase de humor. Juntos protagonizaron escenas que todavía son recordadas por quienes crecieron viendo cine y televisión durante las décadas del 70 y del 80.

La muerte de Olmedo, en 1988, significó también un golpe enorme para Porcel, quien años después continuaría recordando al «Negro» como uno de los grandes compañeros de su vida artística.

Mar del Plata: el último verano

En el verano de 1988, Olmedo estaba en Mar del Plata protagonizando la obra Éramos tan pobres, escrita y dirigida por Hugo Sofovich. El espectáculo era un éxito: el Teatro Tronador tenía funciones a sala llena y el elenco incluía, entre otros, a Javier Portales, Adrián «Facha» Martel, Susana Romero, Beatriz Salomón, César Bertrand, Divina Gloria, Silvia Pérez y Romina Gay.

Olmedo tenía 54 años y atravesaba uno de los momentos de mayor popularidad de su carrera. Pero aquel verano terminaría de la manera más inesperada.

Durante la tarde del viernes 4 de marzo, Olmedo habló por teléfono con Nancy Herrera, quien viajó desde Buenos Aires hacia Mar del Plata para encontrarse con él. Después de la función, el actor regresó al departamento que ocupaba en el edificio Maral 39, frente a la playa Varese. Horas más tarde ocurrió la tragedia.

La madrugada que cambió todo

En las primeras horas del sábado 5 de marzo de 1988, Alberto Olmedo cayó desde el balcón del piso 11 del edificio. Nancy Herrera estaba con él y fue la última persona que lo vio con vida. Según el relato que trascendió posteriormente, Olmedo se encontraba sobre la baranda cuando perdió el equilibrio y cayó al vacío. Tenía apenas 54 años.

La noticia recorrió el país y provocó una conmoción enorme. Nadie podía creer que aquel hombre que había hecho reír a millones de personas ya no estuviera. El contraste era brutal: mientras sus personajes seguían apareciendo en televisión y sus películas continuaban en los cines, Alberto Olmedo había muerto.

Su última película junto a Jorge Porcel, Atracción peculiar, se estrenó apenas unos días antes de su fallecimiento. De alguna manera, el público continuó viendo al «Negro» en pantalla mientras todavía intentaba asimilar la tragedia.

Con los años aparecieron distintas versiones y especulaciones sobre aquella madrugada. Sin embargo, los relatos periodísticos que reconstruyeron el episodio coinciden en que la muerte se produjo como consecuencia de la caída desde el balcón. El misterio y las preguntas alrededor de sus últimas horas contribuyeron también a convertir aquel final en uno de los episodios más recordados de la historia del espectáculo argentino.

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