Economía

Uber como colchón: cuánto se gana manejando y por qué cada vez más gente recurre a la aplicación


Pablo tiene 51 años y hace dos meses que maneja para Uber. Trabaja de lunes a viernes, entre 9 y 10 horas por día, y en una jornada de alrededor de nueve horas recibe entre $90.000 y $150.000, ya descontada la comisión de la plataforma. «Un muy buen día son $150.000. Yo considero que una jornada que a mí me valga la pena es no menos de $100.000», asegura.

Cuánto deja una jornada al volante

Los ingresos varían según la cantidad y el tipo de viajes, los horarios y la demanda. Pablo trabaja con auto propio y suele arrancar alrededor de las 7 de la mañana: «Los mejores horarios son de las 6 am hasta las 11 am y de las 17 hrs en adelante. Y ciertos días, viernes, sábado y domingo, normalmente desde las 23 hrs hasta las 6 am».

De lo que factura en el día todavía tiene que descontar los gastos del vehículo, que varían según el combustible: «Si es nafta, tiene que restarle un 30%. Si es gas ya es menos, 15%. Y si es eléctrico, 10%». A eso se suma lo que es más difícil de calcular: «Después está lo que no es tan calculable: depreciación del vehículo, seguro, cambio de aceite, mantenimiento del auto por desgaste, que cada auto además tiene lo suyo», agrega.

Tomando como referencia un ingreso de $130.000 por jornada —un valor intermedio dentro del rango que menciona Pablo— trabajar 9 horas diarias de lunes a viernes permitiría generar alrededor de $650.000 por semana y unos $2.600.000 en cuatro semanas. Al aplicar los porcentajes de gasto en combustible, esa cifra quedaría en aproximadamente $1.820.000 con un auto a nafta, $2.210.000 con GNC y $2.340.000 con un eléctrico.

Como referencia, la Canasta Básica Total (CBT) para un hogar de cuatro integrantes que usa el INDEC como ejemplo se ubicó en $1.564.716 en julio de 2026. En el escenario de un auto a nafta, los $1.820.000 que quedarían luego de descontar el combustible superarían ese valor, aunque todavía restaría deducir otros gastos asociados al vehículo. Es decir que, con lo que se gana manejando Uber, se lograría ubicarse por encima de la línea de pobreza y sostenerse dentro de la «clase media».

Un relevamiento de 2024 del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), realizado junto con Uber e IPSOS, encuestó a 2.589 conductores argentinos y encontró un ingreso promedio de u$s8,9 por hora en línea, antes de descontar costos operativos como combustible y seguro. La edad promedio de los conductores relevados fue de 42 años y el 47% tenía educación terciaria o superior.

Un colchón frente a un mercado laboral golpeado

Pablo estudió Administración de Empresas y trabajaba en una empresa importadora y distribuidora de productos electrónicos. «Hicieron una reestructuración y me despidieron», cuenta.

Su historia se da en un contexto de deterioro del empleo formal. En el primer trimestre de 2026, la tasa de desocupación llegó al 7,8%, según la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC. En el mismo período, los ocupados demandantes de empleo —personas que tienen trabajo pero buscan activamente otro— representaron el 15,8% de la población económicamente activa, y la subocupación alcanzó el 11,1%, frente al 10% de igual trimestre de 2025. En números absolutos, el INDEC estimó 1,145 millones de desocupados, 2,316 millones de ocupados que buscaban otro empleo y 1,629 millones de subocupados en los 31 aglomerados urbanos relevados.

«Cuando me quedé sin trabajo, empecé a hacer Uber mientras en paralelo busco trabajo y hoy es mi principal fuente de ingresos con la que mantengo a mi familia», relata Pablo.

Los datos de empleo registrado confirman la tendencia. En mayo de 2026 el empleo asalariado formal privado volvió a caer, esta vez en 9.100 puestos —un retroceso mensual del 0,1%—, según el informe de agosto del Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL) del IIEP UBA-CONICET. Desde noviembre de 2023, el sector privado acumuló una pérdida de 241.000 puestos asalariados formales, y el nivel de ocupados registrados del sector privado quedó similar al de julio de 2016.

Jorge Colina, presidente de IDESA, sostiene que en ese contexto las aplicaciones cumplen una función puntual: «La plataforma está jugando un papel central en darle a la gente rápidamente una posibilidad de generar dinero cuando pierden el trabajo o cuando están buscando y se demoran en encontrar un trabajo estable».

Los datos de la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) muestran el mismo escenario desde otra fuente. En junio de 2026, el empleo privado registrado en empresas de más de diez trabajadores cayó 0,1% mensual y 1,3% interanual, y acumuló ocho meses consecutivos sin crecimiento. «En el interregno las plataformas generan una excelente oportunidad para generar dinero», sostiene Colina.

La incidencia de los despidos sin causa en el empleo registrado privado fue de 0,6 cada 100 trabajadores en junio. Según la EIL, en una mirada de mediano plazo los despidos muestran una tendencia creciente desde la salida de la pandemia y hoy se ubican en valores similares a los de junio de 2019.

«En definitiva, el trabajo en plataforma evita que la persona quede completamente desocupada, que se vea no tener nada y buscar activamente un empleo y no encontrarlo. Con la plataforma rápidamente puede quedar como ocupado, cuentapropista», explica Colina.

La informalidad también creció: en el primer trimestre de 2026 alcanzó al 44,2% de los ocupados, frente al 42% del mismo período del año anterior. Entre los asalariados la tasa fue del 37,9%, mientras que entre los trabajadores por cuenta propia llegó al 65,2%. Ese trimestre, los cuentapropistas representaron el 24,2% del total de ocupados relevados por la EPH.

Para Colina, la necesidad de buscar más trabajo admite lecturas distintas: «En el fondo, que la gente quiera trabajar más a veces tiene connotaciones positivas cuando lo hace para cumplir un proyecto y otras veces es negativa cuando tiene que hacerlo porque no llega a fin de mes».

Ingresos desde el primer día

Para Pablo, la posibilidad de empezar a generar ingresos fue casi inmediata: «Los ingresos en Uber son a partir del mismo día que trabajás. De todo lo que vos hacés te va liquidando. Puede ser semanal, puede ser mensual o puede ser diaria la transferencia de Uber». El trámite para darse de alta tampoco le demandó demasiado: «Fue muy fácil darme de alta como conductor; si tenés seguro, auto y licencia… se me hizo fácil empezar a generar mi propia plata», señala.

¿Ocupación principal o ingreso complementario?

Los relevamientos más recientes muestran que el trabajo a través de aplicaciones puede funcionar tanto como ocupación principal como complemento de otro empleo. El estudio del BID, Uber e IPSOS de 2024 encontró que el 50% de los conductores argentinos tenía además otro trabajo, mientras que un 14% no contaba con otra fuente de ingresos más allá de Uber. A su vez, el 42% afirmó que dejaría de conducir para la plataforma si consiguiera un empleo de tiempo completo con salario fijo que le diera el mismo ingreso mensual total.

«Las encuestas que se hacen muestran que la mayoría de la gente usa Uber como un ingreso complementario. O sea, tiene una ocupación principal pero luego con Uber hace unos pesos más», sostiene Colina.

Es el caso de María Teresa Paniagua Mereles, de 36 años y empleada doméstica, que empezó a manejar con la aplicación hace 8 meses para complementar sus ingresos. «Trabajo poco: 2 o 3 días por semana, a partir de las 9 am», cuenta. Los horarios y los días también inciden en lo que gana: «Los fines de semana se generan más ingresos. Podés hacer $20.000 la hora; en la semana es menos, unos $10.000 por hora, si hago cuentas de nafta y del tiempo de trabajo, por 8 horas terminás ganando $50.000 con suerte».

Con esa estimación como referencia, si trabaja dos jornadas por semana podría obtener alrededor de $100.000 semanales y $400.000 en cuatro semanas, ya descontado el combustible. Si maneja tres días, la cifra ascendería a unos $150.000 semanales y $600.000 en cuatro semanas. «Antes trabajaba todo el día y ahí sí conviene. Solo que a mí no me gusta andar todos los días por la calle», explica Teresa.

La Encuesta Trabajo en Plataformas PICTO-REDES relevó a 417 conductores de Uber, DiDi, Cabify y otras aplicaciones en el AMBA, Córdoba y Mendoza —Uber era la plataforma más usada, con el 59,7% de los encuestados—. Allí, dos tercios de los conductores tenían además otro trabajo, pero 6 de cada 10 señalaron que los ingresos de las plataformas eran su principal fuente de ingresos: tener otro empleo no necesariamente convierte a la aplicación en una fuente secundaria de dinero.

«No hay una encuesta permanente que haga seguimiento de esto, entonces no se sabe si en estos momentos se está convirtiendo en una ocupación principal en la gente», advierte Colina.

Las jornadas también cambian según el nivel de dependencia de esos ingresos. Entre quienes consideraban a las aplicaciones de transporte su principal fuente de ingresos, el promedio fue de 7,8 horas de trabajo por día; entre quienes no dependían principalmente de ellas, de 6,9 horas diarias. Además, el 34,3% de los conductores relevados declaró trabajar más de 45 horas semanales en las plataformas.

El relevamiento del BID, en cambio, muestra un uso predominantemente parcial: en Argentina, la cantidad promedio de horas semanales en línea fue de alrededor de 15 horas, y el 77% conducía un vehículo propio o de un integrante de su familia.

«Yo creo que es una opción muy válida para los pibes y para la gente para tener algo extra. Te permite trabajar el tiempo que quieras, en la zona que quieras», asegura Pablo.

Para Colina, la comparación entre el trabajo asalariado y las plataformas tampoco puede reducirse únicamente al tipo de contratación: «No hay que tener un prejuicio respecto de que asalariado es mejor que Uber. Puede ser un trabajo mal pago, puede ser un trabajo de muchas horas, puede ser un trabajo con cierto maltrato, un trabajo precario, asalariado, en negro». Y agrega: «Puede que Uber sea mejor, porque tiene más flexibilidad y hasta incluso puede llegar a más ingresos que un trabajo asalariado».

Cuando no hay auto propio: las alternativas de alquiler

Para quienes no tienen vehículo propio, existen alternativas de alquiler pensadas para conductores de aplicaciones, aunque en ese caso el costo del auto pasa a ser uno de los principales gastos a descontar de lo generado.

Una de las opciones es Uber Match, el marketplace al que se accede desde la propia plataforma. Allí, propietarios particulares y empresas publican vehículos disponibles con un monto fijo de alquiler semanal o mensual, y el usuario puede comparar modelo, precio y condiciones —incluyendo qué gastos están cubiertos y cuáles quedan a su cargo—. Actualmente aparecen, por ejemplo, alquileres de $200.000, $240.000, $250.000, $280.000 y $300.000 por semana, además de propuestas mensuales, como un Peugeot 208 publicado a $1.000.000 por mes. Los precios y la disponibilidad cambian según cada vehículo y proveedor.

Otra alternativa es recurrir directamente a una empresa dedicada al alquiler de autos para conductores de aplicaciones. DeRentas ofrece vehículos 0 km preparados para trabajar con aplicaciones desde $280.000 por semana, un valor que —según la empresa— incluye seguro, mantenimiento y service. Para arrancar, pide completar un formulario con datos personales (nombre, apellido, fecha de nacimiento, DNI, correo electrónico, teléfono y domicilio) y consulta si el interesado ya tiene una cuenta activa en alguna aplicación de movilidad, en qué ciudad usará el vehículo y con qué plataformas planea trabajar, entre las que figuran Uber, Cabify y DiDi. La compañía señala además que brinda asistencia para conectar la cuenta de Uber, capacitación para usar la aplicación y soporte durante el contrato.

En un escenario en el que un conductor trabaja de lunes a viernes y genera alrededor de $650.000 por semana, si paga $280.000 de alquiler le quedarían $370.000 antes de descontar el combustible. En cuatro semanas, de los $2.600.000 generados, destinaría $1.120.000 al alquiler y le quedarían aproximadamente $1.480.000.

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