El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, sostuvo que la economía no puede evaluarse únicamente a partir de la inflación, sino que también debe considerarse el nivel de actividad. Lo afirmó este miércoles en el acto por el Día de la Industria, realizado en la planta del Laboratorio Elea, en Malvinas Argentinas, ante empresarios y funcionarios nacionales.
«La estabilización es fundamental para la Argentina. Pero la economía no puede medirse solamente por la evolución de la inflación. Tenemos que mirar la actividad», dijo Rappallini, quien señaló la existencia de «sectores muy golpeados» y empresas con capacidad ociosa, y reclamó una «mirada sistémica» sobre el proceso económico.
Antes de su discurso, Guillermo Moretti, uno de los vicepresidentes de la entidad, había sido más duro: «Todo lo que se está haciendo es una política de desindustrialización. No puede haber industria si vos no tenés escuelas técnicas, universidades, CONICET o INTI». Moretti también cuestionó si el modelo actual, con la precarización laboral que —según dijo— genera, puede contener a los 45 millones de habitantes del país: «Hay 25 millones que estamos afuera».
Un encuentro con 200 industriales
Del acto participaron unos 200 empresarios. Entre los presentes estuvieron el intendente local Leonardo Nardini; por el Gobierno nacional, el secretario de Coordinación de la Producción, Pablo Lavigne; la senadora Flavia Royón; el titular de la Sociedad Rural, Nicolás Pino; y el presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, Gustavo Weiss.
Los siete puntos del «puente» propuesto por la UIA
Rappallini planteó la necesidad de construir un puente entre la economía que «queda atrás» y una economía competitiva, sostenido en siete ejes: actividad y crédito, competitividad y costo argentino, competencia desleal, energía, morosidad, infraestructura, y modernización laboral y litigiosidad. «La industria compite con el mundo», remarcó.
El dirigente vinculó la actividad industrial con el empleo, el consumo, la inversión, la recaudación y la estabilidad macroeconómica: «La microeconomía también construye la macroeconomía. Cuando cae la actividad, se pierde empleo, se debilita el consumo y se destruye tejido empresario y capacidad productiva».
Según su diagnóstico, mientras convivieron el orden fiscal, la desaceleración inflacionaria y una mayor apertura económica, la producción industrial quedó 10% por debajo de los niveles de 2022, con caídas de entre 25% y 30% en algunos sectores. Además, desde agosto de 2023 la industria perdió 90.000 empleos asalariados registrados.
1. Actividad y crédito
Rappallini pidió reconstruir el crédito como herramienta clave para sostener la actividad sin comprometer el orden macroeconómico, con financiamiento para capital de trabajo, inversión, vivienda y consumo.
2. Competitividad y costo argentino
Señaló que impuestos, regulaciones, costos logísticos, infraestructura deficiente y cambios de reglas configuran el «costo argentino». Propuso extender al conjunto de la industria el criterio de competitividad internacional que hoy aplican el RIGI y el Súper RIGI, y planteó un Pacto Fiscal Industrial Federal —con Nación, provincias y municipios— para reducir gradualmente Ingresos Brutos, sellos, tasas municipales y otros gravámenes que se acumulan en la cadena productiva. También sostuvo que el Estado no debe elegir sectores ganadores, sino generar reglas parejas.
3. Competencia desleal
Cuestionó los subsidios de otros países, el dumping, la sobreoferta y, especialmente, el contrabando, que en algunos rubros representaría entre 30% y 50% del mercado. Sumó a esto la subfacturación, la informalidad y el incumplimiento de normas de calidad. «Esto lejos está de ser libre mercado, es competencia desleal», afirmó, y pidió mayor control estatal.
4. Energía
Planteó que el gas, el petróleo y las renovables —incluida Vaca Muerta— deben ser una ventaja competitiva y no solo un recurso de exportación. Denunció que muchas pymes vieron sus facturas de gas y electricidad multiplicarse entre tres y cinco veces, por trasladarse a la industria el diferencial de costo de la importación, y reclamó financiamiento para amortiguar el impacto.
5. Morosidad
Atribuyó el aumento del endeudamiento de las pymes a la suba de tasas y a la caída de la actividad. Pidió reprogramar deudas bancarias y fiscales, suspender embargos extraordinarios para empresas con problemas de liquidez y acelerar la devolución de saldos a favor, que calificó como «capital de trabajo» necesario para pagar salarios, proveedores e impuestos.
6. Infraestructura
Mencionó el mal estado de rutas, las demoras portuarias, la red ferroviaria insuficiente y los problemas de conectividad como parte del costo argentino. Pidió acelerar obras mediante concesiones, licitaciones y esquemas público-privados, sin descuidar la inversión pública donde el sector privado no pueda actuar solo.
7. Modernización laboral y litigiosidad
Consideró que la nueva legislación laboral es «el punto de partida» para actualizar convenios colectivos mediante el diálogo entre empresarios y trabajadores. Reclamó reducir la litigiosidad y terminar con la «industria del juicio», y pidió que la Justicia aplique las nuevas reglas «con claridad y previsibilidad».
Cierre: «Qué país construimos para los próximos 30 años»
Rappallini remarcó que la industria representa cerca del 18% del PIB, el 20% del empleo y alrededor del 30% de la recaudación nacional. «Lo que hoy estamos discutiendo es qué país construimos para los próximos 30 años», afirmó, y pidió dejar atrás las descalificaciones hacia quienes producen. Aseguró que la UIA seguirá elaborando propuestas sobre las necesidades del sector.


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