Los bonos argentinos denominados en dólares —Bonares y Globales— operan este miércoles con una suba promedio del 0,3%, en tanto que el riesgo país elaborado por JP Morgan cede ocho unidades y se ubica en 496 puntos básicos, su registro más bajo desde el 17 de agosto pasado.
Esta trayectoria descendente del riesgo país —que ya acumula una caída de 73 puntos en lo que va de 2026— responde en parte a un cambio en el punto de comparación: las tasas de los bonos del Tesoro estadounidense. Los Treasuries subieron sus rendimientos en las últimas semanas hasta ubicarse en un rango de 4,55% a 5,27% anual, el nivel más alto desde octubre de 2023.
Según el economista Gustavo Ber, «la suba de las tasas de los bonos del Tesoro de EEUU viene representando un serio desafío para la renta fija global, en especial aquella de países emergentes de mayor beta, ya que pueden ser víctimas de desarmes de apuestas». No obstante, el analista destacó que «los activos domésticos responden de manera positiva, con los bonos en dólares no sólo mejor, sino también las acciones al intentar esquivar dicho clima no sólo por el impulso que el Brent les da a las energéticas, sino también por los bancos donde algunos operadores se ven tentados tras el fuerte castigo en valuaciones».
Desde Cohen Aliados Financieros resumieron la jornada: «Los Globales avanzaron a contramano de los emergentes, mientras la curva en pesos retrocedió, los dólares financieros bajaron y el BCRA volvió a comprar divisas. Las acciones cerraron al alza, con un mejor desempeño en Nueva York».
El buen clima para los soberanos argentinos también se explica por la recuperación, hacia fines de agosto, en el ritmo de compras de divisas del Banco Central en el mercado de contado, lo que devolvió a las reservas internacionales brutas a superar los 50.000 millones de dólares. Al respecto, el equipo de Research de Puente señaló: «La acumulación de reservas dependerá de que se sostenga la oferta privada de divisas, dado que las compras recientes del BCRA fueron más moderadas, aunque con una aceleración en el último par de días. Al mismo tiempo, el avance de la agenda legislativa podría influir sobre la confianza y las expectativas; si mejora el clima político, podría reducirse parte de la presión reciente sobre el peso y los activos locales».
¿Qué explica la baja del riesgo país?
- Equilibrio fiscal: el cumplimiento estricto de la meta de déficit cero refuerza la confianza de los inversores en la capacidad de pago del Estado.
- Acumulación de reservas: las compras de dólares del Banco Central fortalecen las reservas internacionales.
- Mejoras en las calificaciones: agencias como Standard & Poor’s y Fitch elevaron la nota de los bonos argentinos.
- Financiamiento garantizado: los anuncios de préstamos y garantías con organismos internacionales achican la incertidumbre de corto plazo sobre los vencimientos de deuda.
Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, sugirió tomar ganancias en el tramo largo de la curva para quienes ingresaron desde el piso post-electoral de octubre, y reacomodar posiciones según el perfil de cada inversor: «para quien busca una devolución de capital más rápida sin resignar toda la exposición soberana, el AL30; para perfiles moderados que priorizan menor volatilidad, el Bopreal Serie 4; y para quien todavía quiere jugar fuerte al riesgo argentino a cambio de mejor tasa, el AL35». En el segmento corporativo, agregó, mantienen preferencia por obligaciones negociables de empresas energéticas para los perfiles más conservadores.
Por su parte, desde Portfolio Personal Inversiones plantearon: «De cara a septiembre, adoptamos una postura algo más constructiva sobre la historia de crédito. Una eventual compresión del riesgo país, sumada a los elevados diferenciales actuales, podría favorecer relativamente a los Bonares y habilitar una reducción parcial del spread por legislación. En este marco, vemos valor en una rotación táctica dentro de la curva soberana hard dollar».


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