El inicio del Mundial 2026 no solo emociona a millones de hinchas: también pone a prueba sus corazones. Especialistas y sociedades científicas advierten que el estrés emocional de los partidos puede generar respuestas fisiológicas similares a las del ejercicio físico intenso, con consecuencias reales para quienes tienen antecedentes cardiovasculares.
El cardiólogo Mario Boskis, miembro de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), explicó que «durante el partido es normal que aumente la frecuencia cardíaca debido a la estimulación de nuestro sistema simpático que libera catecolaminas. Puede subir transitoriamente la presión arterial y la frecuencia cardíaca, que puede llegar hasta 120 o 130». El especialista contó que pacientes lo consultaron durante partidos clave porque su pulso era comparable al de una sesión de ejercicio, aunque solo estaban mirando televisión.
La evidencia científica es contundente. Un estudio publicado en The New England Journal of Medicine tras el Mundial de Alemania 2006 registró que los infartos de miocardio se elevaron hasta 2,5 veces los días en que jugaba la selección local. Las visitas a guardias médicas se triplicaron durante y después de los partidos. En España, durante 2022, las hospitalizaciones por síndrome coronario agudo aumentaron un 30% tras derrotas en la Liga.
Boskis explicó el mecanismo: «El organismo libera sustancias químicas que pueden subir la presión arterial, incrementar la frecuencia cardíaca, derivar la sangre a los músculos. Nos estamos preparando para luchar o huir de un enemigo invisible. Sin embargo, estamos quizás solamente sentados frente al televisor, pero eso el cuerpo no lo entiende.» Y advirtió: «El famoso ‘me va a dar algo’ puede ser un síntoma de enfermedad coronaria y puede ser un signo de infarto inminente.»
La Federación Argentina de Cardiología (FAC) elaboró una guía preventiva y advirtió que en días de partido solo el 50% de los hipertensos toma su medicación habitual, frente al 66% en días normales. El patrón se repite en personas con diabetes y colesterol alto.
Las recomendaciones clave: no olvidar la medicación, evitar el exceso de alcohol, grasas y sal, tomar agua, no permanecer sentado todo el partido y prestar atención a síntomas como dolor en el pecho, palpitaciones, falta de aire o mareos. Ante cualquiera de esas señales: parar, no automedicarse y consultar al médico.


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