Escenario Mercenario

¿Te duelen las articulaciones al levantarte? Las señales de la artritis que no hay que pasar por alto


Las enfermedades reumáticas son un grupo amplio de patologías que afectan articulaciones, huesos, músculos, tendones y ligamentos, y que en algunos casos también pueden comprometer otros órganos. Aunque se las suele asociar con la vejez, pueden aparecer a cualquier edad, incluso en la infancia. Por eso, reconocer los síntomas y llegar a un diagnóstico a tiempo es clave para empezar el tratamiento adecuado y evitar complicaciones. Silvia Capponi, del Colegio de Farmacéuticos, se hizo presente en los estudios de Radiofónica Medios y charló en Escenario Mercenario para hablar sobre esta temática.

Dentro de este grupo están la artrosis, la artritis reumatoidea, la artritis psoriásica, la gota, el lupus, la fibromialgia y la artritis idiopática juvenil, entre otras. Dos de ellas suelen confundirse, aunque son muy distintas: la artrosis tiene que ver con el desgaste del cartílago de las articulaciones, mientras que la artritis reumatoidea es una enfermedad autoinmune que provoca inflamación y puede dañar las articulaciones de forma progresiva.

La artritis reumatoidea puede aparecer a distintas edades y suele manifestarse con dolor, hinchazón y rigidez por la mañana, sobre todo en las articulaciones pequeñas de manos y pies. Detectarla temprano permite controlarla mejor y reducir el riesgo de daño en las articulaciones.

Señales de alerta: cuándo consultar

El dolor articular que no se va no debe naturalizarse ni taparse solo con analgésicos. Hay que consultar a un profesional cuando el dolor y la hinchazón afectan varias articulaciones durante semanas, en especial manos, muñecas o pies, o cuando el dolor aparece en las mismas articulaciones de ambos lados del cuerpo.

Otra señal importante es la rigidez al levantarse que dura más de 30 minutos y complica tareas simples, como abrir un frasco o abrocharse un botón. También conviene consultar si las molestias articulares vienen acompañadas de cansancio intenso, febrícula o pérdida de peso sin causa aparente, o si se necesita tomar analgésicos o antiinflamatorios con frecuencia para aliviar un dolor que no desaparece.

Antiinflamatorios: aliviar no es curar

La farmacia es un lugar clave para orientar a quienes consultan por dolores articulares, promover el uso seguro de los medicamentos y detectar casos que necesitan una evaluación médica. Un punto central es que los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) alivian el dolor, pero no frenan la evolución de la artritis reumatoidea. Si se toman durante mucho tiempo sin control médico, pueden ocultar síntomas, retrasar el diagnóstico y aumentar el riesgo de problemas gástricos, renales y cardiovasculares.

Por eso, se recomienda no combinar distintos antiinflamatorios y tener especial cuidado si se toman junto con anticoagulantes, antiagregantes, antihipertensivos o diuréticos. Los medicamentos de venta libre también deben usarse de forma responsable.

Para quienes ya tienen un diagnóstico, el farmacéutico puede ayudar a sostener el tratamiento y recordar que no hay que suspender ni cambiar la medicación sin indicación médica. También puede orientar sobre cómo conservar y aplicar medicamentos inyectables, mantener la cadena de frío cuando corresponda y descartar las agujas de forma segura. Como algunos tratamientos bajan las defensas, es importante seguir las indicaciones médicas sobre vacunación y consultar ante cualquier signo de infección.

Mitos que retrasan la consulta

Hay creencias muy difundidas que hacen que la gente tarde en consultar. Una de las más comunes es que “el reuma es cosa de personas mayores”: si bien la artrosis es más frecuente con la edad, la artritis reumatoidea puede empezar en adultos jóvenes y también existen formas de artritis en niños. Otra es pensar que artritis y artrosis son lo mismo, cuando en realidad tienen causas y tratamientos distintos.

Tampoco es cierto que la humedad y el frío causen reuma, aunque algunas personas sienten más dolor con los cambios de clima. Y frente al dolor, el reposo prolongado no es la solución: puede aumentar la rigidez y debilitar los músculos, mientras que la actividad física adaptada forma parte del cuidado. Por último, no es verdad que “no hay nada que hacer”: existen tratamientos eficaces para controlar la artritis reumatoidea, y la artrosis también puede tratarse para aliviar el dolor y mejorar la calidad de vida.

Hábitos que cuidan las articulaciones

Algunos hábitos ayudan al bienestar y al manejo de estas enfermedades: no fumar, mantener un peso saludable y hacer actividad física adaptada, como caminar, nadar o ejercicios de fuerza suaves, según las posibilidades de cada persona. También es importante cuidar la salud bucal y hacer controles odontológicos periódicos, ya que las personas con artritis reumatoidea tienen con más frecuencia problemas en las encías.

Ante un dolor articular que persiste, lo fundamental es evitar la automedicación prolongada y buscar orientación profesional. El diagnóstico temprano, el tratamiento adecuado y el acompañamiento de los profesionales de la salud son la clave para controlar estas enfermedades, preservar la movilidad y vivir mejor.

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