La epidemia de ébola que golpea a la República Democrática del Congo sigue avanzando. Desde que el brote fue declarado, en mayo, ya se registraron 9.415 casos confirmados y 4.536 muertes, es decir que casi la mitad de las personas infectadas perdió la vida. La última novedad es la llegada del virus a una octava provincia, Ubangi del Norte, en el norte del país y en el límite con la República Centroafricana, donde se confirmaron dos casos, uno de ellos mortal.
Según el último informe epidemiológico, del 16 de octubre, en apenas 24 horas hubo 67 nuevos contagios y 26 fallecimientos. El epicentro continúa en el este del país, en la provincia de Ituri, que concentró 44 de esos casos. Además de Ituri y Ubangi del Norte, el brote afecta a Kivu del Norte, Kivu del Sur, Alto Uele, Bajo Uele, Tshopo y Ubangi del Sur.
Por qué preocupa el avance hacia el oeste
La aparición del virus en Ubangi del Norte encendió las alarmas por su cercanía con la frontera y por lo difícil que resulta controlar el movimiento de personas entre regiones. En los días previos, la zona ya había registrado una serie de muertes sospechosas en un área minera. Semanas atrás, un caso en Ubangi del Sur había marcado el primer salto importante del brote desde el este hacia el oeste del país.
La enfermedad también cruzó fronteras. Uganda confirmó 20 casos y dos muertes, aunque ya dio por terminado su brote tras un período sin nuevos contagios. Kenia, en cambio, confirmó a comienzos de octubre su primer caso: un hombre que vivía en el Congo, viajó por tierra hasta Kampala, la capital ugandesa, y desde allí voló a Nairobi. Luego se sumaron contagios entre sus familiares. Ante este escenario, países vecinos como Tanzania reforzaron los controles fronterizos.
Un virus sin vacuna ni tratamiento aprobados
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el brote es causado por el virus Bundibugyo, una de las variantes del ébola para la que todavía no existen vacunas ni tratamientos específicos aprobados. Hay vacunas en ensayos clínicos, y se esperaba que un estudio comenzara en el Congo antes de fin de mes. Se trata del brote más mortífero de la historia del país y del segundo más grande registrado en el mundo, solo detrás de la epidemia de África Occidental de 2014-2016. En mayo, la OMS lo declaró emergencia de salud pública de importancia internacional, su nivel máximo de alerta sanitaria.
El organismo advirtió además que el seguimiento de contactos, es decir, la tarea de identificar y controlar a quienes estuvieron cerca de un enfermo, está por debajo del objetivo del 85%. A eso se suma que una parte importante de las muertes ocurre fuera de los centros de tratamiento, lo que dificulta frenar la cadena de contagios. La inseguridad, los desplazamientos de población y un sistema de salud con serias falencias de infraestructura agravan todavía más el panorama.
Qué pasa en Argentina
En el país no se confirmaron casos. A fines de mayo, el Gobierno nacional informó que había restringido el desembarco de las tripulaciones de tres buques de carga procedentes del Congo. En ese contexto, un caso sospechoso detectado en el puerto de San Lorenzo, a pocos kilómetros de Rosario, fue descartado tras una revisión médica realizada a bordo.


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