Una franja de colores verdes, amarillos, rosados y violetas sobre el cielo celeste llamó la atención de los rosarinos este martes. El fenómeno, que se pudo ver desde distintos puntos de la ciudad, recordaba a un arcoíris, aunque su forma y su origen son diferentes. Se trata de un “arcoíris de fuego”, un fenómeno óptico poco frecuente que llenó las redes de fotos y despertó la curiosidad de los vecinos.
Su nombre científico es arco circunhorizontal y se produce cuando la luz del sol atraviesa cristales de hielo presentes en nubes altas, generalmente del tipo cirros. Esos cristales funcionan como pequeños prismas que descomponen la luz y la separan en distintos colores, siempre que tengan la orientación adecuada.
Para que se forme, además, el sol tiene que estar muy alto en el cielo, por encima de unos 58 grados sobre el horizonte. Por eso no es habitual verlo, ya que requiere que coincidan varias condiciones al mismo tiempo: el tipo de nube, el tamaño y la disposición de los cristales y la posición del sol. Cuando todo eso se alinea, aparece una franja horizontal de colores intensos que suele durar poco tiempo.
En qué se diferencia del arcoíris tradicional
La principal diferencia está en el origen. El arcoíris tradicional se forma cuando la luz del sol atraviesa gotas de agua suspendidas en el aire, por lo general durante o después de una lluvia, y dibuja un arco bien definido con los colores ordenados. El arcoíris de fuego, en cambio, no necesita lluvia: surge de los cristales de hielo de las nubes altas y se extiende de forma horizontal.
También suele confundirse con las nubes iridiscentes, que muestran manchas o franjas de colores mezclados directamente sobre una nube, sin formar un arco. En ese caso, los tonos se generan porque la luz se desvía al chocar con partículas muy pequeñas de agua o hielo. Sea cual sea el caso, estos fenómenos son completamente naturales, no representan ningún peligro y tampoco anticipan lluvias ni tormentas.


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