«Mate y Folklore Tour» es una propuesta que celebra la raíz, pero mira de frente al presente. Con una identidad fresca y profundamente argentina, Campedrinos se ha consolidado como una de las grandes revelaciones del género que ha logrado cautivar a las nuevas generaciones.
Sergio y Agustín se acercaron a los estudios de Radiofónica Medios y charlaron en Escenario Mercenario sobre este show que se presenta este 9 de agosto en el Teatro El Círculo y también sobre el crecimiento del folklore sobre todo entre los jóvenes: «Es un show nuevo. Le pusimos Mate y Folklore porque son las dos cosas que nos representan. Vamos a recorrer todas las emociones, va a haber invitados y quizá hasta asado (ríe). Nos gusta llevar cosas distintas».
Ganadores del Premio Consagración en el Festival Nacional de Folklore de Cosquín, su crecimiento no se detuvo: cruzaron fronteras y llegaron al escenario del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar, donde lograron lo que pocos artistas consiguen: «domar al monstruo» y conquistar a uno de los públicos más exigentes de Latinoamérica.
Campedrinos balancea su vida entre las giras y el lugar que eligen para hacer base: San Pedro. Desde su conformación en el 2009, Sergio y Agustín no paran de crecer en la escena cultural argentina, formando parte también del resurgimiento de la popularidad del folklore de este último tiempo.
Consultados por si son conscientes del crecimiento que han tenido, Sergio y Agustín explicaron: «A veces hacemos un resumen de lo que hicimos en el año con un cuaderno, ahí te impactas. Sino en el año no te das cuenta. Pasó mucho tiempo, nosotros tampoco podemos creerlo. Estamos muy agradecidos con la gente de Rosario y de la zona».
Cuando la cosa comenzó a ponerse en serio
«Hicimos un piletazo cuando a los 21 años nos fuimos a vivir a Córdoba y fue la primera experiencia de salir de casa. Dejamos de depender de mamá y papá y aprendimos a administrarnos. La ficha te cae cuando tenes a un montón de personas trabajando con vos. Fue todo muy progresivo, nos construyó un montón. Hoy tenemos esa posibilidad de todas esas tareas que hacíamos compartirlas, tener un equipo. Y es un alivio, hoy podemos pensar en las canciones, en cantar» agregaron.
«A la hora de elegir las canciones, hacemos un mix entre las canciones que escuchamos desde que nacimos, lo que nos gusta y también con las nuevas canciones que componemos. Hicimos una versión con Milo J el año pasado y fue una locura. También grabamos con Nocheros, que fue un sueño cumplido»
Referidos a este resurgimiento del folklore entre los jóvenes dijeron: «Son un conjunto de cosas. Creo que es algo cíclico, pero también que haya artistas nuevos haciendo folklore, trayendo una nueva manera de cantar, que otros se animen a hacerlo y de distinto género, hacen que se prendan las orejas y piensen que esto está bueno. Hay una generación nueva que no le presta atención. Además, en lo tradicional siempre cuesta traer ritmos nuevos, pero la cosa es animarse».
Milo J y un mensaje de Instagram que cambiaría la historia
«Lo de Milo fue una locura. Estábamos en Salta con Nocheros grabando y en el medio de la cena nos envía un mensaje por Instagram. Nos pregunta cómo estabamos y si teníamos algo la semana próxima. Estaba armando FAlklore y nos propone cantar La Taleñita. Todavía teníamos dos días en Salta, volvimos y ya nos escribieron para ir a ensayar. Y así, también con Eterno Amor, tuvimos nuestra versión grabada» contaron.
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