Escenario Mercenario

La mitad de los pacientes con enfermedades crónicas no toma bien su medicación: por qué y cómo revertirlo


Hay una crisis silenciosa en el sistema de salud que no aparece en los titulares pero impacta en millones de personas: entre el 30% y el 50% de los pacientes con enfermedades crónicas no toma sus medicamentos según las indicaciones médicas. El resultado son tratamientos que no funcionan, complicaciones evitables e internaciones que podrían no haber ocurrido. Marianela Ruani, del Colegio de Farmacéuticos, se acercó a los estudios de Radiofónica Medios y charló en Escenario Mercenario sobre esta problemática.

El problema tiene nombre: baja adherencia terapéutica. Y aunque parece un detalle técnico, sus consecuencias son concretas y cotidianas, especialmente en personas que conviven con hipertensión, diabetes, asma, EPOC o enfermedades cardiovasculares, donde sostener correctamente la medicación puede marcar la diferencia entre una vida estable y una descompensación grave.

¿Por qué la gente abandona su tratamiento?

Las razones son variadas y muchas veces comprensibles. Los olvidos y la dificultad para organizar las tomas figuran entre las causas más frecuentes, junto con los tratamientos prolongados o con múltiples medicamentos, los efectos adversos y la falta de información o acompañamiento profesional.

Pero hay una causa que se repite con llamativa frecuencia: muchos pacientes suspenden la medicación simplemente porque se sienten mejor. Lo que no siempre consideran es que numerosas enfermedades crónicas requieren tratamiento continuo incluso cuando no hay síntomas visibles. Dejar de tomar la medicación al sentirse bien puede ser, paradójicamente, el inicio de un retroceso.

El farmacéutico, mucho más que un dispensador

Frente a este escenario, las farmacias comunitarias emergen como un actor estratégico que muchas veces es subestimado. Por su cercanía, accesibilidad y contacto frecuente con la población, los farmacéuticos están en una posición privilegiada para detectar problemas antes de que se agraven.

A través del acompañamiento profesional y la educación sanitaria, pueden identificar dificultades en el cumplimiento del tratamiento, alertar sobre posibles interacciones entre medicamentos, reforzar las indicaciones de uso correcto y brindar herramientas concretas para organizar las tomas. Todo esto, con algo que el sistema de salud frecuentemente escasea: tiempo y escucha activa.

«La adherencia no solo implica tomar un medicamento, sino también comprender el tratamiento, respetar las dosis y horarios indicados y sostenerlo en el tiempo», subrayan desde el sector farmacéutico.

Herramientas simples con gran impacto

Mejorar la adherencia no siempre requiere soluciones complejas. Recordatorios, alarmas, pastilleros organizadores y aplicaciones móviles son recursos accesibles que pueden marcar una diferencia real en el día a día de los pacientes. Combinadas con un vínculo de confianza con el equipo de salud, estas herramientas ayudan a sostener los tratamientos en el tiempo.

La conclusión es clara: la adherencia no depende únicamente del paciente. Es un proceso que se construye con información, acompañamiento profesional, accesibilidad y confianza. Fortalecerla es una prioridad de salud pública que reduce complicaciones, evita internaciones y mejora directamente la calidad de vida de quienes conviven con enfermedades crónicas.

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