Rosario

GNC, biodiésel y colectivos «a demanda»: el plan para transformar el transporte en Rosario


Con el sistema de transporte público en crisis y una nueva licitación en el horizonte, tres proyectos presentados en el Concejo Municipal de Rosario proponen reformular el TUP desde sus bases. Las iniciativas del concejal Federico Lifschitz (PS) combinan reconversión energética, uso de biocombustibles y un esquema digital de circulación «a demanda», con el foco puesto en reducir costos, modernizar la flota y mejorar las frecuencias. El contexto es urgente: el gobierno nacional eliminó los subsidios al sector y el sistema ya fue declarado en emergencia económica-financiera.

GNC: el ahorro estructural

El primero de los proyectos plantea migrar toda la flota a Gas Natural Comprimido (GNC). Los números son contundentes: mientras un colectivo diésel gasta cerca de $4,5 millones mensuales en combustible, uno a GNC demandaría unos $1,8 millones. Proyectado sobre las 690 unidades del sistema, el ahorro anual llegaría a 15,8 millones de dólares. «Con ese dinero compramos siete colectivos nuevos cada mes», sintetizó Lifschitz.

Si bien las unidades a GNC tienen un costo inicial mayor —entre 40.000 y 80.000 dólares más que una diésel—, los informes técnicos estiman que esa diferencia se recupera en entre dos y tres años y medio. El proyecto propone una transición paulatina con un horizonte de 10 años para completar la reconversión.

Biodiésel: la solución inmediata

El segundo proyecto apunta al corto plazo: retomar el uso de biodiésel en toda la flota actual, recuperando la experiencia del programa Bio Bus que Rosario implementó junto a la provincia en 2018. La ventaja es doble. Por un lado, el biodiésel santafesino cuesta hoy un 20% menos que el gasoil convencional —unos 500 pesos por litro de diferencia—, lo que representaría un ahorro mensual de 641 millones de pesos para el conjunto del sistema. Por otro, no requiere inversión ni modificaciones en los motores: «Es algo que podés hacer en lo inmediato», destacó Lifschitz. A eso se suma el impacto ambiental y el fortalecimiento de la cadena productiva regional vinculada a la soja.

Transporte a demanda: el modelo europeo aplicado a Rosario

El aspecto más innovador del paquete es la digitalización del sistema mediante un esquema de transporte flexible. La propuesta consiste en abandonar parcialmente los recorridos rígidos y los horarios fijos para pasar a un modelo donde un algoritmo adapta trayectos y frecuencias según la demanda real.

«Hoy circulan colectivos totalmente vacíos durante la noche, con costos altísimos y recursos dilapidados», señaló Lifschitz. La solución que propone es una aplicación desde la cual el usuario convoca al transporte, recibe indicaciones para caminar una o dos cuadras hasta una parada cercana y accede a la unidad en un máximo de 15 minutos. El modelo toma como referencia experiencias de Lisboa, Barcelona y Múnich, donde sistemas similares lograron reducir hasta un 80% los tiempos de espera en horarios de baja demanda y recortar el gasto operativo a la mitad. Se comenzaría con pilotos nocturnos.

Los tres proyectos están pensados como un sistema integrado: el biodiésel como alivio inmediato, el GNC como política de largo plazo y la digitalización como herramienta para redefinir la lógica de circulación. «La combinación de estas estrategias puede maximizar el ahorro y minimizar los riesgos de transición», concluyó Lifschitz.

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