El juez de San Lorenzo Eugenio Romanini ordenó una serie de medidas urgentes a Ar Zinc S.A., la ex firma de la multinacional Glencore, por el grave daño ambiental en el predio de Fray Luis Beltrán donde funcionó la fábrica hasta su cierre en 2016.
La resolución se dictó este viernes a pedido del fiscal Maximiliano Nicosia y obliga a los propietarios del terreno, ubicado sobre la ruta 11, a iniciar de inmediato los trabajos para estabilizar y apuntalar la barranca lindera al río Paraná y a tomar las acciones necesarias para tratar, contener y evitar la dispersión del residuo tóxico.
Plazos y controles
Para cumplir con la orden, la empresa tiene 10 días para informar qué plan de acción adoptará: remoción o tratamiento y contención de los residuos. En un plazo de 15 días deberá presentar la documentación técnica detallada, el equipo profesional responsable y un cronograma de ejecución que no podrá superar los 8 meses.
Además, tendrá que entregar informes de avance cada 15 días, que serán supervisados de manera periódica por la Fiscalía Regional, la Fiscalía de Estado y el Ministerio de Ambiente y Cambio Climático de Santa Fe.
Riesgo de derrumbe y contaminación del Paraná
Al fundamentar el pedido de cese del estado antijurídico, la Fiscalía advirtió sobre el peligro ambiental que afecta directamente a la región. Solicitó el apuntalamiento de la barranca ante el riesgo inminente de derrumbe, el cerramiento del predio para impedir que personas ingresen al lugar y la remediación del suelo contaminado.
Desde el Ministerio Público de la Acusación (MPA) remarcaron que la situación es crítica por el fenómeno de El Niño previsto para los próximos meses: un eventual derrumbe de la barranca provocaría la contaminación directa de las aguas del Paraná.
El fiscal también señaló la existencia de toneladas de residuos tóxicos derivados del procesamiento de metales pesados, entre ellos jarosita. Según se indicó, la empresa ya tenía una orden de un Juzgado Civil de 2022, en un expediente iniciado en 2020, para realizar obras de apuntalamiento de la barranca, pero nunca la cumplió.
Una fábrica emblemática del cordón industrial
Conocida en la región como la ex Sulfacid, la planta fue fundada en la década de 1950 y se convirtió en una de las empresas emblemáticas del cordón industrial del Gran Rosario. Fue la única fábrica de zinc electrolítico del país y la segunda de Latinoamérica, y en 2005 pasó a manos de Glencore.
Su cierre en 2016 dejó a 400 trabajadores sin empleo. Pero el impacto no terminó ahí: bajo gran parte de las 50 hectáreas del predio, hoy convertido en un esqueleto abandonado, permanecen enterrados los residuos tóxicos de su antigua producción. Las denuncias por esta contaminación se remontan, al menos, a seis años atrás.



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