La Fiscalía Regional de Rosario difundió un pedido de colaboración para encontrar a Lucas Emiliano Casco, de 26 años, a quien no se ve desde el 13 de septiembre. Es hermano de Franco Casco, el joven que desapareció en 2014 tras ser detenido en una comisaría rosarina y cuyo cuerpo fue hallado en el río Paraná.
Qué se sabe de la desaparición
La denuncia fue radicada por su padre, Ramón, con quien Lucas vive en el barrio Santa Lucía. Según su relato, el joven le avisó que iba a ir al barrio Fontanarrosa, donde residió durante los últimos años y donde tiene amigos.
Personas cercanas a la familia consideran clave revisar las cámaras de seguridad de las paradas de colectivo a lo largo del trayecto, que incluye un transbordo en la Terminal de Ómnibus.
Al momento de su desaparición, Lucas vestía jogging gris, campera de algodón azul y blanca y zapatillas negras.
Quien tenga información puede comunicarse al 911 o a través de las redes sociales de la Fiscalía Regional 2.
El caso Franco Casco
Franco Casco tenía 20 años y era oriundo de Florencio Varela, provincia de Buenos Aires. En septiembre de 2014 llegó a Rosario para visitar a familiares. El 6 de octubre fue detenido en el barrio Luis Agote y trasladado a la comisaría 7ª, el último lugar donde se lo vio con vida.
La versión policial indicó que había sido liberado ese mismo día. Sin embargo, 24 días después su cuerpo apareció en el río Paraná. La causa pasó a la Justicia federal y fue calificada como desaparición forzada seguida de muerte.
Un proceso judicial abierto
Aunque en un primer momento fueron investigados 26 agentes de la seccional, el juicio oral comenzó en 2021 contra 19 policías y un vecino. En julio de 2023, el Tribunal Oral Federal Nº 2 absolvió a todos los acusados en un fallo dividido.
El juez Otmar Paulucci votó en disidencia y propuso condenar a varios de los policías. Los otros dos magistrados, en cambio, entendieron que no había pruebas suficientes para acreditar que Casco hubiera sido torturado y asesinado dentro de la comisaría.
El escenario cambió en diciembre de 2024, cuando la Cámara Federal de Casación Penal anuló las absoluciones y ordenó dictar una nueva sentencia con un nuevo análisis de las pruebas. Los camaristas marcaron deficiencias e irregularidades en la investigación y cuestionaron que la evidencia se haya evaluado de manera fragmentada. Mientras el proceso sigue su curso, los policías imputados continúan en libertad.




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