El Real Madrid puso fin al expediente disciplinario iniciado contra Federico Valverde y Aurélien Tchouaméni imponiendo a cada jugador una sanción económica de 500.000 euros, una cifra sin precedentes en la historia del club para este tipo de procedimientos internos.
El proceso se resolvió en tiempo récord —apenas 24 horas después de su apertura— luego de que ambos futbolistas comparecieran ante el instructor del expediente. En esa instancia, Valverde y Tchouaméni reconocieron su error, pidieron disculpas mutuamente y extendieron ese pedido al club, al cuerpo técnico, a sus compañeros y a la hinchada. Según el comunicado oficial, ambos se pusieron a disposición del Real Madrid para aceptar la sanción que el club considerara conveniente.
El origen del conflicto se remonta al miércoles, cuando los dos jugadores protagonizaron un fuerte cruce en el vestuario. Al día siguiente, la situación volvió a escalar. En medio de esa segunda discusión, Valverde se golpeó contra una mesa y sufrió un pequeño corte en la frente que lo obligó a ir al hospital. El uruguayo fue categórico en sus redes sociales: «En ningún momento mi compañero me ha pegado y yo tampoco lo he hecho».
El mediocampista intentó contextualizar su estado de ánimo apuntando al desgaste acumulado al final de una temporada difícil: «Mi frustración de ver que algunos llegamos con las últimas fuerzas, rompiéndonos el alma, me llevó al límite de discutir con un compañero». Sin embargo, también apuntó hacia adentro del vestuario, sugiriendo que alguien filtró la primera pelea a la prensa: «En un vestuario normal, estas cosas se zanjan entre nosotros sin que salgan a la luz. Evidentemente, hay alguien que corre demasiado rápido con el cuento».
Más allá de la contundencia simbólica de la sanción, su impacto real en las finanzas de los involucrados es relativamente menor. Valverde, con un salario bruto anual de 20,8 millones de euros, deberá resignar el equivalente a poco más de una semana de sueldo —apenas el 2,4% de sus ingresos anuales—. Tchouaméni, que gana 15,6 millones brutos por año, pagará el equivalente a unos 11 días de trabajo, lo que representa el 3,2% de su salario. Una multa dura en las formas, pero moderada en el fondo para dos de los jugadores mejor remunerados de la plantilla.


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