La crecida del río Paraná mantiene en alerta a Las Toscas, en el departamento General Obligado, donde hasta el 31 de octubre 27 familias fueron evacuadas y otras 17 debieron mudarse de manera preventiva ante el riesgo de que el agua ingrese a sus casas. Según el último informe municipal, cuatro de las familias evacuadas permanecen en el centro habilitado por el municipio, mientras que el resto consiguió otros lugares donde alojarse. En total, se realizaron 42 mudanzas y traslados.
El origen del problema está en el arroyo Las Toscas, que atraviesa la ciudad y comenzó a recibir agua del Paraná el lunes 19 de octubre. Al 31 de octubre, el nivel medido en el puente de calles 1 y 20 llegó a los 3,50 metros, con anegamientos en distintos sectores urbanos. La crecida del río, que aumentó de forma importante en los últimos 15 días, cubrió todo el valle de inundación de la zona y alcanzó el sector este de la planta urbana.
Las zonas más afectadas
La zona de costas, incluido el predio del Club Pato Cuá, sigue bajo agua, y también están afectados la intersección de calles 20 y 53 y el camino de acceso al barrio San Isidro Este. El intendente Iván Sánchez había señalado que uno de los puntos más comprometidos es el sureste de la ciudad, en la desembocadura del arroyo, donde hay viviendas en terrenos bajos. Además, el municipio mantiene bajo vigilancia a los barrios Pueblo Nuevo, Virgen de la Salud, Itatí, Fátima y San Felipe, donde una lluvia intensa podría generar nuevos problemas por la altura del arroyo.
La situación no es exclusiva de Las Toscas. En Reconquista, el Paraná llegó a 5,58 metros el 29 de octubre, 28 centímetros por encima del nivel de evacuación, y en todo el departamento General Obligado había ese día 22 personas evacuadas y 66 autoevacuadas, con casos también en Tacuarendí. Según el Instituto Nacional del Agua (INA), la suba responde a una onda de crecida que baja desde los tramos superiores de la Cuenca del Plata, aunque para los primeros días de noviembre el organismo prevé un leve descenso del río en Reconquista.
Asistencia y obras preventivas
El municipio asistió a 60 familias con tierra, bolsas de arena y tarimas para reforzar sus casas y proteger muebles y electrodomésticos, y registró cerca de 200 asistencias sociales. Además, el hospital local realiza controles sanitarios, sobre todo a quienes permanecen en el centro de evacuados. Entre los trabajos realizados se cuentan más de 500 metros de defensas construidas o reforzadas a lo largo del arroyo, más de 400 bolsas de arena, 96 tarimas y 140 camiones de tierra.
También se intervino en más de diez entubados, se trabajó sobre 1.500 metros de cunetas y se limpiaron unos 2.000 metros de canales en la zona rural de Campo Winkler. En la esquina de calles 9 y 20 funcionan dos bombas de extracción con una capacidad conjunta de cinco millones de litros por hora, que la última semana trabajaron alrededor de 25 horas.
La preocupación por las lluvias
Lo que más inquieta a las autoridades es la posibilidad de lluvias abundantes en la cuenca oeste del arroyo, que podrían elevar todavía más el nivel del agua y provocar desbordes en zonas urbanas, suburbanas y rurales. Por eso, el arroyo se controla entre dos y tres veces por día, junto con el seguimiento del Paraná y de los pronósticos meteorológicos. Además, el municipio lanzó un programa de voluntariado para armar una base de datos de personas dispuestas a colaborar ante una emergencia, que ya suma más de 50 inscriptos.
Más al sur, en Rosario, el río también sigue creciendo, aunque lejos de los niveles críticos. El último pronóstico del INA estima que llegará a 4,12 metros el 3 de noviembre y a 4,24 metros el 10 de noviembre, todavía por debajo de las marcas de alerta (5 metros) y evacuación (5,25 metros) en el puerto local.


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