Un joven de 18 años fue imputado este jueves como coautor del homicidio de Roberto Ferrari, el jubilado de 81 años asesinado a fines de mayo frente a un súper chino de Sanguinetti y Camilo Aldao, en barrio Moderno.
El fiscal Franco Miatello también le atribuyó los delitos de amenazas coactivas calificadas e intimidación pública, ya que junto al cuerpo de la víctima quedó una nota con amenazas dirigidas a un recluso y al gobernador Maximiliano Pullaro. Tras la audiencia en el Centro de Justicia Penal, el juez Alejandro Negroni dispuso su prisión preventiva por el plazo de ley.
Cómo fue el ataque
Según la reconstrucción de la Fiscalía —basada en filmaciones y en el contenido de celulares secuestrados—, el hecho ocurrió el 27 de mayo, alrededor de las 19.10, cuando el imputado llegó hasta el comercio junto a otro adolescente que todavía no fue identificado.
Ferrari se encontraba parado en la puerta del súper cuando el joven imputado arrojó junto a él la nota amenazante, mientras su cómplice sacaba una pistola y efectuaba al menos tres disparos a quemarropa contra el jubilado, que murió en el acto.
Para los investigadores, el ataque no fue azaroso: buscó utilizar a una persona ajena al conflicto como soporte para hacer llegar un mensaje entre sectores ligados al delito.
El mensaje: una advertencia narco
El texto dejado junto al cuerpo estaba dirigido a Gabriel Lencina, un detenido vinculado al narcomenudeo alojado en un pabellón de alto perfil de la cárcel de Piñero. En la nota se reclamaba el cese de homicidios en la zona de Vía Honda, un asentamiento del sur de la ciudad marcado por la disputa narco, y se incluía además una exigencia al gobernador Pullaro para que interviniera.
Lencina había cobrado notoriedad en 2023, cuando un intento de «extraerlo» del Hospital Provincial derivó en el homicidio del policía Leoncio Bermúdez.
La fuga y la casa bajo sospecha
Tras el ataque, los dos jóvenes escaparon a pie hasta una vivienda de pasaje Zolá 3641, donde el autor de los disparos se deshizo de la ropa utilizada. Luego se trasladaron en un auto de aplicación hasta distintos puntos de la ciudad.
Esa casa, según pesquisas del 911, estaría vinculada a maniobras de narcomenudeo: la noche del crimen ya habían sido detenidas allí cuatro personas —Daniel Rolando Vega, su padre Daniel Vega, Sebastián Insaurralde y Nahuel Vega—, imputadas como encubridores y que continúan detenidas. El juez autorizó ahora a la Fiscalía a tapiar la planta baja del inmueble.


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