Algunas historias comienzan con una canción. No con palabras ni promesas, sino con una melodía que une dos almas entre luces, ruido y multitud. Así se conocieron Juan y Ana: en un instante suspendido entre la realidad y la magia de la música, en uno de los tantos conciertos de Soda Stereo. El bailarín y director de esta obra, Hernán Piquín, estuvo presente en los estudios de Radiofónica Medios y charló en Escenario Mercenario acerca de «Me verás volver,» que se presenta este sábado 1 de agosto en el Teatro Municipal La Comedia.
Lo que nació como un simple encuentro se transformó en un amor profundo, construido con gestos, miradas y silencios. Cuando llegó la enfermedad, ellos eligieron seguir amando, sosteniéndose con ternura y aferrados a la esperanza. Y cuando Ana partió, dejó en los brazos de Juan algo más que dolor: una hija, una continuación, una nueva forma de amor.
Con una gira por todo el país, Piquín comentó un poco del show de este sábado: «No hablamos ni de Soda Estéreo, la banda o de Gustavo (Cerati). En la historia de dos personajes que se encuentran en un recita de Soda Estéreo».
Y continuó: «‘Me verás volver’ es porque al final de la obra el, a través de su hija, ve volver a sus esposa. Y en el medio pasan muchas cosas. Me gusta contar historias con el cuerpo, con el movimiento. Y cuando tiene música es mucho más rica. Nosotros la historia que contamos la bailamos, la contamos desde el baile».
Una vida bailando y una vocación incontrolable por contar historias con el cuerpo
Hernán tiene una trayectoria llena de sueños cumplidos, con una vida repleta de esfuerzos y disciplina para llegar a ser el referente de muchos jóvenes en la actualidad: «Bailo desde los 10 años. A los cuatro había un canal de televisión que se llamaba Noches de Gala, y eran funciones grabadas del Teatro Colón que pasaban en la tele y yo quedaba hipnotizado. Decía: ‘yo quiero hacer eso’.
«Me mandaron a natación, tenis, patín, gimnasia deportiva y al psicólogo. Cuando llegué ahí, tenía un mes de citas, y resulta que la última los llaman a mis viejos y les dicen que yo tenía vocación. Les comentó que me ponía a hacer cualquier cosa, pero si me ponía música clásica, dejaba de hacer todo para ponerme a bailar. Hay que proponérselo» añadió.
«Hice de todo, no sé si éxito para la gente, pero para mi fue un éxito. Era lo que soñaba hacer. Me animo a hacer cosas que digo ‘qué bueno que está’. Y eso para mi es un éxito. Lo que me sucedió a mi cuando vi ese programa de televisión y le dije a mis viejos que quería bailar, si hoy en día alguien me ve bailar y decide eso, para mi ya está, cumplí. Y está buenísimo» concluyó.
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