Rosario ya cuenta oficialmente con un protocolo antipicadas para prevenir y combatir las carreras clandestinas en la vía pública. La ordenanza fue promulgada por el Ejecutivo municipal y publicada en el Boletín Oficial, por lo que la Secretaría de Control y Convivencia ya dispone de un procedimiento específico para intervenir ante este tipo de maniobras ilegales y otras conductas temerarias al volante.
La iniciativa, impulsada por la concejala Samanta Arias y aprobada por unanimidad en el Concejo Municipal, surgió a partir de los reiterados reclamos de vecinos de barrios como Alberdi, La Florida, Alvear y Mercedes de San Martín, además de denuncias sobre la Costanera Norte y la zona de bulevar Oroño y Lamadrid, donde las picadas se repetían con frecuencia.
Es por esto que el equipo de Escenario Mercenario se puso en comunicación con la autora de la propuesta, la edil Samanta Arias, para hablar sobre el proyecto: «No existía un protocolo así como está establecido. Queremos recordar que las picadas son ilegales, por lo tanto, armamos este proyecto para ordenar el cómo abordarlas».
Consultada por la metodología de trabajo, la edil señaló: «Hasta hace unos días lo que se hacía es atacar una vez que había denuncias. Con el proyecto establecimos trabajar en el antes, durante y después. Antes una vez que un vecino, un comercio denunciaba, ahí el Estado actuaba por reacción. Ahora queremos trabajar en la prevención, que haya guardias mínimas en los lugares calientes (como Oroño y Lamadrid) para que evitar que se lleven adelante estas juntadas».
«Si se detecta alguna, trabajar con operativos cerrojos» continuó Arias, quien fundamentó esta acción para que al momento de la dispersión, «tampoco termine generando otro accidente con personas que son ajenas a la situación».
El nuevo protocolo contempla tres etapas de actuación: intervenir en los puntos donde suelen concentrarse los participantes —como estaciones de servicio y playones—, desplegar operativos cerrojo para interceptar a los vehículos involucrados y secuestrarlos, y mantener tareas de monitoreo mediante cámaras de videovigilancia para evitar que los corredores vuelvan a reunirse. Además, la normativa habilita al municipio a coordinar acciones con comercios afectados y crea un programa obligatorio de concientización y reeducación vial para quienes sean sancionados.
Y continuó: «El tercer paso es trabajar el después. Mantener las guardias, antes el control se retiraba y volvían a armarse para correr. A esto, queremos sumar más dureza a las multas. El mínimo va a pasar de casi 1 millón 300 mil pesos. Se pone en riesgo la vida de los rosarinos, y no olvidemos que ya le costó muchas vidas a Rosario».
«Y si reincidís la multa será mucho más costosa, a 5 millones y poco más, no podrás hacer trámites de licencia hasta dentro de un año. Incluso, se te puede inhabilitar el carnet. Si usas el auto como un arma, poniendo en riesgo la vida de otros, no puede pasar en la ciudad de Rosario» finalizó.
La ordenanza también endurece las penas para quienes participen de picadas ilegales. Las multas podrán llegar hasta $5,25 millones, según la cantidad de reincidencias y el valor actualizado de la Unidad Fija. A esto se suman el secuestro del vehículo, restricciones para tramitar o renovar la licencia de conducir, inhabilitaciones de hasta un año e incluso el pedido de inhabilitación definitiva para conducir en los casos más graves. Además, se incorpora el decomiso de autopartes no homologadas utilizadas para modificar el rendimiento de los vehículos.
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