Un nuevo homicidio con tintes de ejecución sacudió la mañana de este sábado en el extremo sur de la ciudad. Un hombre de 57 años, identificado como Juan Carlos Baini, fue asesinado a balazos en la vía pública en un sector cercano al inconcluso Hospital Regional Sur. La víctima, que contaba con una trayectoria como efectivo retirado de la Prefectura Naval Argentina, se desempeñaba actualmente como conductor de la aplicación de viajes Uber.
El hallazgo del cuerpo se produjo a primera hora del día, luego de que vecinos de la zona de 5 de Agosto y la colectora José María Rosa advirtieran la presencia de un hombre tendido en el suelo. Al arribar al lugar, el personal policial constató que el cadáver se encontraba frente al predio del hospital y a metros de la Escuela Secundaria 407. Un equipo médico del Sies acudió al sitio poco después y confirmó formalmente el fallecimiento de Baini.
De acuerdo con los primeros datos que trascendieron de la investigación, el ataque fue directo: el hombre presentaba al menos dos heridas de arma de fuego en la espalda, lo que sugiere que fue atacado por sorpresa o mientras intentaba alejarse de sus agresores. Baini tenía domicilio en Villa Gobernador Gálvez, a escasos diez minutos de donde fue interceptado, un dato que los investigadores analizan para determinar si el viaje se inició en esa localidad o si fue atraído hacia la zona del barrio Las Flores bajo alguna otra modalidad.
Un elemento que resulta central para la reconstrucción del hecho es el hallazgo de la Renault Kangoo de la víctima en la escena del crimen. El utilitario fue encontrado con las puertas abiertas, un detalle que podría indicar un descenso forzado o un intento de huida desesperado por parte del conductor. No obstante, las autoridades reportaron que, en una primera inspección ocular, no se hallaron vainas servidas en el suelo, lo que abre el interrogante sobre si el ataque ocurrió exactamente en ese punto o si el cuerpo fue descartado allí tras ser baleado en otro sitio.
El caso ha quedado bajo la órbita de la Unidad de Violencias Altamente Lesivas (UVAL), desde donde se ordenaron las medidas de rigor: el levantamiento de rastros en el vehículo, la toma de testimonios a potenciales testigos y el relevamiento de las cámaras de seguridad públicas y privadas de la zona. Por el momento, no se descarta ninguna hipótesis, aunque la saña del ataque y la ubicación del vehículo son piezas clave que los fiscales intentan ensamblar para dar con los responsables.


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