La crisis política y electoral en Perú sumó un nuevo capítulo luego de que el jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Piero Corvetto, presentara su renuncia mientras todavía no concluyó el conteo de votos de las elecciones presidenciales.
La dimisión fue aceptada por la Junta Nacional de Justicia, organismo encargado de supervisar a las principales autoridades del sistema electoral. El funcionario argumentó que su salida apunta a garantizar que el balotaje previsto para el 7 de junio se realice “en un contexto de mayor confianza ciudadana”.
El escenario electoral sigue abierto: a más de una semana de los comicios, el escrutinio continúa sin definiciones claras. Si bien la candidata Keiko Fujimori ya aparece encaminada hacia la segunda vuelta, todavía no se determinó quién será su rival.
La falta de resultados definitivos y las demoras en el recuento profundizaron la incertidumbre política en el país, en un proceso marcado por cuestionamientos y tensiones institucionales. En este contexto, la salida del jefe del organismo electoral agrega un factor más de inestabilidad a pocas semanas de la instancia decisiva.
Hasta el momento, no se informó oficialmente quién ocupará su lugar al frente de la ONPE, mientras las autoridades evalúan los pasos a seguir en medio de un proceso electoral aún inconcluso.


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