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Un chat, dos años de silencio y una fiscalía que no investigó: el caso Cornell que conmueve a Estados Unidos


Una demanda civil presentada en septiembre volvió a poner en el centro de la escena un caso que había quedado sin consecuencias penales. Una exestudiante de la Universidad de Cornell denunció haber sido drogada y agredida sexualmente por varios integrantes de una fraternidad en 2024. El caso tomó estado público cuando varias figuras conocidas de Estados Unidos se pronunciaron indignadas, entre ellas Florence Pugh, Mariska Hargitay y Josh Gad.

Qué denunció la víctima

Según su relato, la noche del 19 de octubre de 2024 la joven, que entonces tenía 20 años, llegó a la casa de la fraternidad Chi Phi, dentro del campus de Cornell, en Ithaca, Nueva York. En Estados Unidos, las fraternidades son agrupaciones de estudiantes que suelen compartir vivienda y actividades sociales dentro de las universidades.

La denunciante sostiene que fue drogada con ketamina, un anestésico que en dosis no médicas puede provocar desorientación y pérdida de control. Según la demanda, luego fue agredida sexualmente en un ataque que se habría extendido hasta las 5:45 de la mañana. Uno de los acusados habría convocado a otros miembros a sumarse a través de un chat grupal de la fraternidad.

En los documentos judiciales figura como «Jane Doe», un nombre genérico que se usa en Estados Unidos para proteger la identidad de las víctimas.

Por qué no hubo causa penal

La joven hizo la denuncia ante la policía universitaria el 8 de noviembre de 2024, casi tres semanas después del hecho. La fiscalía del condado de Tompkins tomó como base únicamente esa investigación, sin realizar una propia, y concluyó que no había elementos para avanzar penalmente. Durante dos años, ninguno de los señalados enfrentó cargos.

Las versiones sobre lo que declaró la joven en ese momento son opuestas. El fiscal sostiene que ella admitió haber consumido drogas y alcohol de forma voluntaria, y que no dijo haber sido forzada ni haber estado inconsciente. Su abogado, Thomas Giuffra, rechaza esa interpretación y afirma que nunca la entrevistó un detective especializado ni la fiscalía.

La demanda que reabrió el caso

El 14 de septiembre de 2026, la joven presentó una demanda civil de 101 páginas contra la Universidad de Cornell, siete exmiembros de la fraternidad y otros codemandados, entre ellos un boliche de Ithaca al que acusa de haberle servido alcohol antes del hecho.

La repercusión fue tal que el fiscal Matthew Van Houten admitió públicamente que su oficina nunca había hecho una investigación independiente. Además, anunció que reabrió el caso para presentarlo ante un gran jurado, un grupo de ciudadanos que en el sistema estadounidense decide si hay pruebas suficientes para acusar formalmente a alguien. El fiscal explicó que busca determinar si existen pruebas que no conocía en 2024 y que podrían cambiar su evaluación.

El chat, la prueba en disputa

Uno de los puntos centrales es una captura del chat grupal que, según la demanda, muestra a integrantes de la fraternidad hablando de lo que ocurría esa noche. El fiscal afirma que ese material nunca llegó a su oficina. El abogado de la víctima asegura, en cambio, que fue entregado en 2024 y lo considera una prueba crítica.

Qué dicen los acusados

Los siete acusados niegan los hechos o su participación. Uno de ellos reconoció haber enviado un mensaje que figura en la demanda, pero negó haber participado del acto sexual y del consumo de drogas. Otro rechazó las acusaciones a través de su abogado y aseguró que nunca tocó a la denunciante.

Qué hizo la universidad

Tras una investigación interna con al menos 12 audiencias, Cornell expulsó a dos de los acusados y aplicó suspensiones y otras sanciones al resto. También clausuró la sede de Chi Phi y le prohibió funcionar en el campus. La víctima, en tanto, abandonó la universidad sin terminar su carrera.

La universidad respaldó la decisión del fiscal de llevar el caso a un gran jurado y rechazó que las sanciones hayan sido menores.

Demanda civil no es causa penal

Es importante entender esta diferencia. Una demanda civil busca que los demandados respondan económicamente por un daño. Una causa penal, en cambio, puede terminar en una condena de prisión.

Por ahora, los acusados no enfrentan cargos criminales y rige para ellos la presunción de inocencia. Será el gran jurado el que determine si corresponde imputarlos.

Los famosos que se pronunciaron

El caso se viralizó y provocó indignación entre figuras públicas de Estados Unidos. Entre ellas se destacó Mariska Hargitay, conocida por su papel en La ley y el orden: UVE y por su trabajo con sobrevivientes de abuso sexual a través de la Joyful Heart Foundation. También se expresaron la actriz Florence Pugh y el actor Josh Gad.

En Argentina está disponible la Línea 144, que brinda atención, contención y asesoramiento a personas en situación de violencia de género. Es gratuita y funciona las 24 horas, todos los días del año. Ante una emergencia, se puede llamar al 911.

En la provincia de Santa Fe, las denuncias pueden hacerse en cualquier comisaría o en las fiscalías del Ministerio Público de la Acusación (MPA). No hace falta hacerlo sola: se puede ir acompañada por una persona de confianza. Además, es importante recibir atención médica lo antes posible, porque algunos tratamientos y pruebas dependen del tiempo transcurrido.

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