El Ejecutivo británico elevó este viernes el nivel de su respuesta frente al mensaje del presidente argentino Javier Milei, quien volvió a reclamar la soberanía de las Islas Malvinas y anunció sanciones contra las compañías petroleras que operan en el archipiélago sin permiso argentino.
Un vocero de Downing Street salió a marcar postura con una advertencia centrada en la capacidad militar británica: «Nuestras fuerzas armadas están en alerta las 24 horas del día, los siete días de la semana, para proteger al Reino Unido y nuestros intereses», declaró, según recogió la BBC.
La reacción llegó pocas horas después de que Milei, en una alocución por cadena nacional, insistiera en que las islas son «histórica y legalmente» argentinas. El mandatario aprovechó el mensaje para anunciar sanciones a las petroleras que operan en la zona sin autorización de Buenos Aires y adelantó planes para levantar una base militar en el punto continental más cercano al archipiélago.
Al ser consultado sobre si el primer ministro Andy Burnham cree que el Reino Unido dispone de las fuerzas suficientes para defender la soberanía de las islas, el portavoz de Downing Street evitó entrar en detalles militares y respondió que el estatus británico del territorio se mantendrá «mientras los isleños lo deseen». Según agregó, Burnham «apoya plenamente el deseo de los isleños de seguir siendo un territorio británico de ultramar».
Desde Downing Street, además, minimizaron el peso de las declaraciones del presidente argentino: «No es la primera vez que un Gobierno argentino pronuncia amenazas contra los isleños. Nosotros dejamos claro que la autodeterminación de esos habitantes se extiende al derecho a explotar sus riquezas naturales». Esa referencia a los recursos naturales apunta al proyecto petrolero que las firmas Navitas (Israel) y Rockhopper (Reino Unido) llevan adelante en la zona, una iniciativa que podría inaugurar la explotación de crudo en un territorio bajo ocupación británica desde 1833.
El primer funcionario británico en salir a cruzar públicamente a Milei fue el ministro de Defensa, Wes Streeting, quien a través de X sostuvo que las palabras del presidente argentino «hablan más de política interna argentina que de las Malvinas». Streeting reafirmó además la posición histórica de Londres sobre la soberanía del archipiélago: «Las Malvinas son británicas porque los isleños allí eligieron ser británicos. Nuestro compromiso con las Malvinas es absoluto e inamovible».
Que la respuesta inicial partiera justamente del titular de Defensa no es un dato menor, en un contexto donde Milei había anunciado la construcción de una base militar en el extremo continental más próximo al Atlántico Sur. El canciller Ed Miliband también se pronunció en la misma red social: «Las islas son británicas y seguirán siéndolo, porque es la voluntad abrumadora de sus habitantes».
En su discurso, Milei había planteado la necesidad de actuar con rapidez frente al avance de la explotación petrolera: «Si hoy no actuamos con firmeza y celeridad, en pocos meses tendrán la capacidad material de apropiarse de las reservas de petróleo que yacen bajo nuestro mar, algo que no había ocurrido nunca antes hasta ahora».
La disputa de soberanía sobre el archipiélago cuenta con reconocimiento formal en una resolución de la ONU de 1965, que llama a ambos países a resolver el conflicto por la vía diplomática y a abstenerse de tomar medidas unilaterales. Por su parte, Estados Unidos —al igual que la mayoría de las naciones occidentales— reconoce la administración de facto británica sobre el territorio, aunque no toma posición respecto de a quién corresponde su soberanía.


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