Clima

El Niño se intensifica: cuáles son las zonas de Argentina con mayor riesgo de tormentas e inundaciones


El fenómeno de El Niño ya está instalado en el país y, según los pronósticos oficiales, mantendrá una intensidad fuerte o muy fuerte durante los próximos meses, con el mayor impacto previsto entre la primavera y el inicio del verano. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) informó en su boletín de septiembre que existe una probabilidad del 100% de que el fenómeno se mantenga durante el trimestre septiembre-octubre-noviembre.

El climatólogo del SMN, José Luis Stella, señaló a Infobae que la comunidad meteorológica venía anticipando desde hacía meses la posibilidad de un evento de gran magnitud, y que esa proyección «se fue confirmando» en los últimos meses. Según explicó, los primeros efectos ya se hicieron sentir durante el invierno: desde mediados de julio se registraron alteraciones en la circulación atmosférica que derivaron en nevadas históricas en la cordillera, tanto en Argentina como en Chile, además de lluvias en el litoral y frío extremo en el sur de la Patagonia.

El norte del Litoral, con la señal más marcada

El informe trimestral del SMN ubica al noreste y al Litoral como las zonas con mayor probabilidad de precipitaciones por encima de la media. Con el avance de la primavera, esa tendencia podría extenderse también hacia el centro y el sur del país, ampliando la zona expuesta a lluvias abundantes. En el sur del Litoral, donde se ubican Rosario y su área metropolitana, el pronóstico estima por el momento que las precipitaciones se mantendrán dentro de los valores normales, aunque el panorama podría cambiar desde octubre a medida que el fenómeno se intensifique.

Las proyecciones más específicas indican que en sectores de Misiones y el norte de Corrientes las anomalías de septiembre podrían superar los 150 a 200 milímetros, en una región donde habitualmente llueven entre 120 y 150 milímetros durante ese mes. De cumplirse esa proyección, los acumulados podrían ubicarse por encima de los 300 milímetros.

El riesgo no depende solo de la lluvia local

Buena parte del riesgo hídrico en Argentina está asociado al comportamiento de las grandes cuencas, en particular las de los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay. Las lluvias registradas en las cabeceras de esas cuencas pueden traducirse, días o semanas después, en crecidas y anegamientos en zonas ribereñas más alejadas del punto donde cayó la lluvia, entre ellas las que bordean el tramo del Paraná a la altura de Rosario y el sur de Santa Fe.

El INTA advirtió que estas cuencas y sus tributarios podrían presentar situaciones de riesgo para la producción agropecuaria y las poblaciones rurales cercanas a los planos fluviales. El organismo remarcó, además, que el impacto del fenómeno no es uniforme: depende de la región, la posición de cada campo y el momento del ciclo productivo, ya que los excesos hídricos suelen concentrarse en determinadas zonas y cuencas específicas.

Qué recomiendan los especialistas

Más allá de las tendencias estacionales, Stella subrayó que en los próximos meses la clave estará en el monitoreo permanente de los pronósticos de corto plazo, ya sea a una o dos semanas o a un mes, para poder anticipar fenómenos puntuales más severos. El propio SMN aclara que sus pronósticos trimestrales reflejan tendencias de probabilidad y no valores exactos de lluvia o temperatura para cada localidad, por lo que incluso un trimestre catalogado como normal puede incluir uno o dos eventos extremos.

Con el fenómeno ya consolidado, el panorama combina una certeza y una incógnita: aumentan las probabilidades de lluvias abundantes y de mayor presión sobre cuencas y zonas vulnerables, mientras que la distribución exacta de esos eventos —qué localidades y en qué momento— seguirá dependiendo del seguimiento semana a semana.

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