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Teatro Colón, Luján y Córdoba: los lugares que evalúa el Vaticano para la visita del Papa


El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Marcelo Colombo, confirmó que una avanzada del Vaticano ya recorrió la Argentina para evaluar los posibles lugares que visitaría el papa León XIV, aunque aclaró que el viaje todavía no tiene fecha oficial. Las declaraciones las formuló en diálogo con Eduardo Feinmann, pocas horas después de recibir en el aeropuerto de Ezeiza al nuevo nuncio apostólico de la Santa Sede, monseñor Michael Wallace Banach.

«Son hipótesis», dijo Colombo al ser consultado sobre las fechas que circulan en los medios. El arzobispo de Mendoza fue categórico: ni él ni el Episcopado cuentan con días confirmados para la visita. «Nosotros todavía estamos esperando la confirmación general, diríamos, que es la más importante», sostuvo.

La avanzada logística que el Vaticano ya realizó en el país

Colombo confirmó que especialistas enviados por la Santa Sede ya visitaron la Argentina con un objetivo concreto: reconocer los posibles escenarios de la gira papal y comenzar a delinear la logística que demanda un viaje de esa magnitud.

En ese contexto, comenzaron a circular distintas versiones sobre el posible itinerario del Pontífice. El sitio especializado Infovaticana informó que una delegación de la Secretaría de Estado mantuvo reuniones con autoridades del Gobierno nacional, la Casa Militar y representantes de la Conferencia Episcopal para avanzar en cuestiones de seguridad y protocolo. Según esa publicación, entre las alternativas analizadas figuran una actividad en el Teatro Colón, una misa multitudinaria en Buenos Aires, una visita a Córdoba y otra al santuario de Luján, además de una audiencia con el presidente Javier Milei en la Casa Rosada. El medio también señaló que la visita podría realizarse a principios de noviembre, tendría una duración estimada de tres días y formaría parte de una gira sudamericana que incluiría también a Perú y Uruguay.

«Es una visita que se hace con expertos, con especialistas, para ver posibles lugares», precisó Colombo, quien explicó que el operativo no se limita a la agenda religiosa. Según detalló, alrededor de un viaje papal se despliega un importante dispositivo que involucra la seguridad del Pontífice, representantes de distintas áreas del Vaticano y los periodistas acreditados. «A veces creo que llegan hasta ochenta», señaló sobre la cantidad de corresponsales que suelen integrar la comitiva de prensa en las giras internacionales del Papa.

Sin fecha oficial: las «hipótesis» que circulan en los medios

Cuando le mencionaron el 9 de noviembre como posible fecha de llegada, Colombo lo frenó con humor: «Estamos todavía peor que yo con el desembarco», en referencia a su propia llegada tardía al aeropuerto para recibir a Banach.

El arzobispo fue preciso en la distinción entre lo que se especula y lo que el Episcopado maneja formalmente. «Son hipótesis», repitió. Y agregó que, de confirmarse la visita, la fecha dependerá de cómo se coordine el itinerario con los otros dos países de la gira: «Hay que ver cómo se compagina con Perú y Uruguay», explicó.

Tres días en el país y el deseo de recorrer las regiones

Sobre la duración del paso del Papa por la Argentina, Colombo no confirmó ni desmintió la versión que habla de tres días, aunque expresó un deseo: «Nos gustaría más», admitió, y fundamentó ese anhelo en la diversidad geográfica y cultural del país: «Sabemos que la Argentina es muy larga y muy ancha y tenemos realidades, culturas, regiones tan distintas que sería hermoso poderlas conocer de primera mano», afirmó.

El arzobispo de Mendoza encuadró además la visita en el momento del pontificado: «Sabemos que es el comienzo de su pontificado y que seguramente tendremos otra oportunidad para un bis, si Dios quiere», dijo, con la expectativa de que una primera gira abra la puerta a futuras visitas.

El nuevo nuncio: un diplomático con décadas de experiencia internacional

La entrevista se dio en el marco del arribo de monseñor Michael Wallace Banach a la Argentina. El diplomático estadounidense asumió como nuevo representante de la Santa Sede tras concluir su misión en Hungría, y fue recibido en Ezeiza por Colombo junto a otras autoridades eclesiásticas y el secretario de Culto de la Nación, Agustín Caulo.

Colombo describió a Banach como un hombre de vasta trayectoria diplomática: inició su carrera en Bolivia durante los años noventa, donde permaneció cuatro años, y luego se desempeñó en distintos organismos internacionales con sede en Suiza. Entre sus destinos más exigentes, el arzobispo destacó la misión en Papúa Nueva Guinea, que definió como «un destino de esos muy difíciles, de tipo misionero». Antes de llegar a la Argentina, el nuncio ejerció funciones en Hungría, país que Colombo calificó como «un lugar también de mucha exigencia» por sus particularidades dentro del contexto europeo.

«Recibimos a un diplomático de mucha preparación y con mucha voluntad de conocernos y de servir a la Iglesia en la Argentina», resumió Colombo.

Un vínculo inesperado: los mismos pasillos en Roma

Más allá del protocolo, el encuentro entre Colombo y Banach tuvo un condimento personal: ambos coincidieron como estudiantes en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, dirigida por los padres jesuitas, en los mismos años. «Evocábamos profesores comunes», contó Colombo. El nuevo nuncio llegó al encuentro con la memoria intacta: «Se acordaba perfectamente hasta los gestos, las muecas de los profesores», describió el arzobispo con evidente simpatía.

Colombo aclaró que ninguno de los dos es jesuita: Banach es sacerdote diocesano, al igual que él. Sobre el perfil humano del nuevo nuncio, fue elocuente: «Es una persona muy sencilla, muy jovial, con mucho humor», y destacó su fluidez con el castellano: «Perfectamente», «muy fluidamente», reafirmó.

«No nos visitó porque nunca se fue»

La conversación derivó hacia el legado del papa Francisco en la Argentina. Colombo evocó la paradoja de un papa argentino que nunca visitó su país de origen durante su pontificado y ofreció su propia lectura: «A mí me resurge decir: ‘No nos visitó porque nunca se fue'», afirmó. Para el arzobispo, Francisco estuvo presente de otra manera: «En nuestras mesas, en nuestros diálogos, en tantas cosas que lo hicieron muy, muy presente».

Colombo consideró que Francisco va a quedar como una figura de proyección global salida de una realidad particular: «Lo que es ejercer un ministerio de esas características globales saliendo de una realidad tan particular como la argentina», reflexionó. «Eso le exigió a él ponerse en un lugar de mucha preparación. Y lo hizo holgadamente», concluyó.

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