Los precios internacionales del petróleo continúan escalando y este jueves vuelven a tocar los US$100, en un contexto marcado por la continuidad de los enfrentamientos entre Estados Unidos e Irán y por la incertidumbre que genera la navegación por el estrecho de Ormuz.
El Brent, referencia del mercado europeo, sube un 7,00% en la jornada y se ubica en 100,66 dólares el barril, mientras que el WTI, referencia estadounidense, aumenta un 5,50% hasta los 91,61 dólares el barril.
Antes de que Estados Unidos e Israel lanzaran su ofensiva contra Teherán el 28 de febrero, el Brent rondaba los 73 dólares por barril, nivel al que había regresado luego del acuerdo de paz firmado entre las partes. Sin embargo, en los últimos días retomó su tendencia ascendente a raíz de nuevas tensiones.
Así, el Brent acumula en lo que va del mes una suba cercana al 37% y recupera la barrera de los US$100 después de dos meses, algo que no ocurría desde el 26 de mayo.
Este repunte se produce luego de que se rompiera la tregua entre Washington y Teherán, con ataques de ambas partes tras las declaraciones de Donald Trump, quien afirmó que el acuerdo “se ha terminado”.
En las últimas horas, Irán reforzó los controles en el estrecho de Ormuz, a lo que se sumó el bloqueo impuesto por los hutíes de Yemen —aliados del régimen iraní— en el estrecho de Bab el-Mandeb, un movimiento que eleva el riesgo de que el conflicto se extienda.
Por el momento, esa restricción alcanza únicamente a los buques de Arabia Saudita, como respuesta al bloqueo saudí sobre Yemen y al reciente ataque al aeropuerto internacional de Saná.
El estrecho de Bab el-Mandeb es un punto clave que une el mar Rojo con el golfo de Adén, conectando Asia y Europa, y por él circula cerca del 12% del comercio mundial, incluidos millones de barriles de petróleo. Por eso, cualquier riesgo a su libre tránsito genera preocupación por su impacto en el precio de los bienes que pasan por esa ruta.
En síntesis, la persistencia de los ataques, el creciente distanciamiento entre Washington y Teherán en materia de negociaciones, y la inestabilidad en el tránsito marítimo por Ormuz y Bab el-Mandeb están golpeando de lleno a los mercados energéticos.


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