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Testigos de Jehová: tras 80 años, la donación y transfusión de componentes sanguíneos deja de estar prohibida


El Cuerpo Gobernante de los Testigos de Jehová, máxima autoridad de la organización, modificó por primera vez desde 1945 su postura sobre uno de los temas más sensibles para la comunidad. Los cuatro componentes principales de la sangreglóbulos rojos, glóbulos blancos, plasma y plaquetas— dejan de estar prohibidos para todos los miembros y pasan a ser una decisión de conciencia personal de cada creyente.

La resolución quedó plasmada en el Informe 2 del año 2026 y establece además que ningún integrante de la congregación puede juzgar ni presionar a otro por lo que elija frente a un tratamiento médico que incluya esos productos obtenidos de la sangre de un donante.

Por qué cambió la postura

El fundamento es de tipo exegético, es decir, surge de la interpretación de los textos bíblicos. Según el comunicado, la Biblia «no dice nada sobre el uso de nuestra propia sangre al recibir atención médica y quirúrgica», ni regula de forma explícita los componentes que se extraen de ella.

Ante ese silencio de las Escrituras, el organismo invoca Primera de Corintios 4:6 para reconocer que no está autorizado a ir más allá de lo que el texto bíblico establece de manera concreta. Con esa base, extendió a los cuatro componentes el mismo criterio de decisión individual que ya regía desde marzo de este año para las autotransfusiones: el uso de la propia sangre del paciente, extraída y almacenada antes de una cirugía.

Qué deberá decidir cada creyente

El comunicado aclara que la apertura no le resta seriedad al tema y que la organización no actúa como árbitro de la fe de sus miembros. Cada fiel deberá resolver si acepta o rechaza esos componentes cuando provienen de un donante, y también si dona los propios.

Quienes necesiten orientación pueden acudir al comité de enlace con los hospitales, que ayuda a encontrar médicos dispuestos a respetar cada decisión y garantiza la confidencialidad.

Ocho décadas de una doctrina un poco compleja

Hasta ahora, la postura histórica de los Testigos de Jehová se apoyaba en el libro de Hechos, capítulo 15, que exhorta a los cristianos a abstenerse de la sangre. A partir de esa lectura, la organización sostuvo durante ocho décadas que sus miembros no debían consumir sangre completa, transfundírsela ni donarla, y extendió esa prohibición a sus cuatro componentes principales.

Esa negativa, una de las doctrinas más conocidas y controvertidas de la comunidad, derivó en numerosos casos médicos y judiciales en los que fieles rechazaron transfusiones incluso con riesgo de vida.

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