Ante la escalada de hechos de violencia en las ligas infantiles de Rosario y la región, el concejal Pablo «Gato» Gavira (Partido UNO, Interbloque Unidos) impulsa la creación de la «tarjeta azul», una herramienta disciplinaria pensada para las categorías formativas del fútbol que busca frenar los conflictos antes de que deriven en una agresión. En diálogo con Radiofónica, el edil adelantó que la próxima semana presentará formalmente la iniciativa en el Concejo Municipal.
En qué consiste la tarjeta azul
La propuesta plantea incorporar una sanción intermedia entre la amarilla y la roja: ante juego brusco grave, agresiones verbales, protestas excesivas o conductas intimidatorias, el árbitro podrá enviar al jugador afuera del campo por tres minutos, no como expulsión sino como una pausa para bajar la tensión. «No es echar al jugador, es decirle: ¿qué te pasa? Vamos a bajar los decibeles, vamos a enfriar un poco la cabeza. Son tres minutos para relajar, no te estoy echando», explicó Gavira a Radiofónica. Cumplido ese lapso, el chico puede reingresar al partido con normalidad.
El concejal remarcó que la medida tiene un fuerte componente pedagógico: durante esos tres minutos, la idea es que el jugador sea acompañado por un profesional del área psicopedagógica, psicológica o socioeducativa de la institución. «La tarjeta azul no tiene que ser solamente una sanción. Queremos que sea una oportunidad para que un chico pueda frenar ese impulso agresivo, reflexionar, bajar la intensidad del momento y volver a la cancha entendiendo que su conducta está perjudicando su desempeño y el de su equipo», sostuvo.
Los antecedentes que motivaron la propuesta
La iniciativa llega después de una serie de episodios que encendieron el debate sobre el comportamiento de los adultos en el deporte infantil. El más resonante ocurrió hace dos semanas en Buenos Aires, cuando un video viralizado mostró al árbitro Agustín Celis, de 25 años, amonestando a los dos capitanes de un partido de la categoría 2015 por los gritos e insultos que llegaban desde la tribuna. «Un grito más de afuera y se van expulsados los dos capitanes de cada equipo», advirtió Celis en el audio, que recorrió el país.
Pero el hecho que más golpeó a Rosario fue el de este fin de semana en Fisherton: durante un partido de octava división entre el Club Atlético Fisherton y Defensores de Funes, padres y jugadores golpearon y amenazaron a un árbitro de 17 años, que debió recibir atención médica. Hay cuatro menores y un hombre identificados entre los agresores, que llegaron a decirle al juez «te vamos a matar, de acá no salís vivo». «Estoy viendo con preocupación situaciones de violencia que no podemos naturalizar, mucho menos cuando hablamos de fútbol infantil. Se debe intervenir antes de que el conflicto termine en una expulsión o, peor aún, en una agresión física como sucedió el último fin de semana en un partido de liga infantil», afirmó Gavira.
Ya trabaja con las ligas y quiere extenderlo a otros deportes
Aunque la propuesta tomó estado público a partir de los hechos del fin de semana, Gavira contó a Radiofónica que lleva más de un mes y medio reuniéndose con distintas asociaciones y ligas, entre ellas la Liga Rosarina de Fútbol Infantil. «Les encanta el proyecto, lo vieron viable porque es sumar, no es restar, no es perjudicar», aseguró. El concejal, además, adelantó que buscará presentar la tarjeta azul como un programa deportivo municipal, de modo que no quede limitado al fútbol: «En el básquetbol también hubo inconvenientes, en el vóley también pasó. La idea es que la municipalidad lo pueda trasladar a todas las asociaciones y federaciones, a las distintas disciplinas».
La propuesta también contempla instancias previas de concientización con árbitros, jugadores, cuerpos técnicos y familias, para explicar el funcionamiento de la herramienta antes del inicio de cada partido. Gavira remarcó, además, que los clubes y sus dirigentes deberán asumir un compromiso activo: «Nos tenemos que comprometer también los directivos, que son padres, y bajar una línea clara: en este club está prohibida la violencia».
Un programa piloto y voluntario
En esta primera etapa, la implementación será piloto y voluntaria, y alcanzará a las divisiones inferiores masculinas y femeninas y a las categorías juveniles y formativas de las ligas de fútbol de Rosario que decidan adherir al programa. «No alcanza con sancionar cuando la violencia ya ocurrió. Tenemos que trabajar en la prevención y, especialmente en las categorías formativas, aprovechar el deporte como una herramienta para educar en valores», concluyó el concejal.
El proyecto prevé, en etapas posteriores, analizar mecanismos específicos para abordar también las conductas violentas o intimidatorias de integrantes de los cuerpos técnicos, colaboradores y espectadores presentes en los encuentros.


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