A casi cuatro meses de la muerte del máximo ídolo musical de la Argentina, la Justicia bonaerense abrió formalmente el proceso sucesorio que definirá el control de la millonaria herencia del Indio Solari. El expediente, iniciado el pasado 27 de agosto por su hijo, Bruno Solari, se tramita con absoluta reserva en los tribunales de Morón y da comienzo a una sucesión de enorme peso económico y cultural.
La causa quedó a cargo del Juzgado Civil N°10, que encabeza la jueza Graciela Laura Barbieri. La comunicación enviada al Registro de Juicios Universales de la Suprema Corte bonaerense dejó ver las primeras sorpresas legales sobre cómo el músico dejó organizados sus asuntos.
Sin testamento y un estado civil llamativo
La documentación oficial a la que accedió la prensa revela dos particularidades del trámite:
La primera es que el expediente fue caratulado como «ab intestato», es decir, sin testamento. Si bien el exlíder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota se caracterizó siempre por mantener, junto a sus abogados, un control estricto sobre su propiedad intelectual y sus finanzas, la apertura de la causa indica que, al menos al momento de iniciarse, no se presentó un testamento formal. Es algo habitual en muchas sucesiones, pero llama la atención en una figura de su magnitud.
La segunda tiene que ver con su estado civil: en el documento judicial, Carlos Alberto Solari figura como «divorciado en primeras nupcias», con una cónyuge «desconocida». El dato contrasta con la extensa y pública relación que mantuvo hasta el final con Virginia Mones Ruiz, madre de Bruno, su único hijo.
Consultados al respecto, los abogados que patrocinan la sucesión decidieron preservar la privacidad de la familia y no confirmaron si existe o no un testamento escrito. Se limitaron a señalar que el expediente está «reservado».
Marcas, patrimonio y juicios pendientes
El patrimonio en juego va mucho más allá de los inmuebles, como su emblemática casa de Parque Leloir, e incluye un universo inmenso de derechos de autor, música, libros y futuras explotaciones comerciales.
Un aspecto clave es el futuro de Erks S.A., la sociedad a través de la cual el Indio, el guitarrista Skay Beilinson y la mánager «La Negra» Poli comparten en partes iguales la totalidad de los derechos de la obra y del nombre de Los Redondos.
Por otra parte, los registros del Instituto Nacional de la Propiedad Intelectual (INPI) muestran que el músico sí tomó algunas previsiones en vida a favor de su hijo. En agosto de 2025 le cedió el 100% de la marca de su estudio, «Luzbola». Y ya después de su fallecimiento, el 27 de julio de este año, se tramitó el traspaso total de la marca «Indio y los Fundamentalistas del Aire Acondicionado» a nombre de Bruno.
Quien o quienes resulten herederos también deberán afrontar las demandas que el cantante tenía abiertas en el fuero civil porteño. Entre ellas figuran antiguos reclamos de personas vinculadas a los primeros años de Los Redondos y acciones por daños y perjuicios iniciadas por damnificados del trágico recital de Olavarría de 2017.



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