Un Poco de Ruido dio el salto más grande de su historia y llevó su propuesta del estudio al Estadio Vélez Sarsfield, donde reunió a unas 45 mil personas en una noche dedicada a la cumbia.
El ciclo conducido por Pinky, Damos y DJ Pipo ofreció un espectáculo de más de cuatro horas que trasladó al escenario la esencia del programa que se convirtió en uno de los fenómenos digitales más convocantes de Argentina.
La puesta mantuvo algunos de los elementos característicos del ciclo, como el tradicional mostrador, las pantallas y la banda en vivo, pero adaptados a un escenario de grandes dimensiones.
La fiesta comenzó con Uriel Lozano, que interpretó Conmigo te gustó. Luego pasaron por el escenario Supermerk2, Dani Banda Uno y Jimmy y su Combo Negro, entre otros artistas de la escena tropical.
Uno de los momentos destacados llegó con LBC y Euge Quevedo, quienes interpretaron Obsesión. También participaron Mau y Ricky, con Desconocidos, y Sebastián Mendoza, que cantó Hola amigo.
La extensa grilla también incluyó a Junior, Hernán y La Champions Liga, Diego Mujica, Damaris y Ale Ceberio.
Por su parte, Amar Azul hizo cantar a todo el estadio con Yo tomo licor, mientras que el segmento denominado “La jodita” reunió a Los Turros, Alan DLC, El Tecla, Jackita, El Judas, El Guachoon, El Apache Ness y El Villano.
La parte final del espectáculo concentró algunos de los momentos más celebrados de la noche. Después de las presentaciones de Traiko, Román El Original, MC Caco y Santi Cairo, llegó el turno de Paulo Londra.
El artista cordobés desató la euforia con Adán y Eva y Chica paranormal. Después continuaron Desakta2, Nico Mattioli, El Mago y Dalila.
También hubo espacio para una colaboración entre Luciano Pereyra, Eze y Dany Hoyos, quienes interpretaron Enséñame a vivir sin ti. Otro de los grandes invitados fue el español Quevedo, que hizo vibrar a las 45 mil personas con Columbia y Fernet.
El cierre quedó en manos de Ariel El Traidor, que junto a los conductores repasó clásicos como Llegamos los pibes chorros, acompañado por un despliegue de luces y pirotecnia.
Lo que comenzó como una zapada entre amigos terminó convertido en un fenómeno masivo que, desde el streaming, logró llevar la cumbia a un



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