El balón que protagonizó los 90 minutos de la contienda que quedó grabada en la memoria colectiva, no solo por su peso simbólico, sino por haber dejado dos episodios célebres en la carrera del futbolista argentino: la “Mano de Dios” y el “Gol del Siglo”, será subastado. «Ningún lapso de cuatro minutos en la historia de la Copa del Mundo ha generado más controversia, simbolismo y fuerza estética que las dos intervenciones de Diego Maradona contra Inglaterra», describieron en la presentación del artículo.
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El precio inicial, conforme a lo expuesto por un medio bonaerense, sería de 2,5 millones de dólares. Por otra parte, debajo de toda la información brindada por la casa que realizará la subasta, Heritage Auctions, en la que se contextualiza a la pelota en tiempo y espacio, se indica que la estimación está «disponible a solicitud» y, más abajo, exponen: «Valor guía o estimado: $10,000,000 en adelante». Según especialistas, el precio final podría superar cualquier expectativa anterior, ya que no existen referencias directas.
Esta subasta responde a una tendencia creciente en el mercado del coleccionismo deportivo, sobre todo del fútbol, la cual responde al momento de «fiebre mundialista» que se está desarrollando en la actualidad. Aunque esta actividad estuvo dominada durante décadas por deportes como el básquet, el béisbol, el fútbol americano y el hockey sobre hielo, el fútbol logró hacerse un lugar en el terreno.
En este sentido, el hecho de que la subasta coincida con la Copa Mundial de Fútbol en América del Norte no es casualidad. Estados Unidos, como principal motor del mercado de artículos deportivos de colección, contribuyó a la consolidación de este tipo de eventos.
De acuerdo a lo difundido por la casa de subastas, «Sports Investors Authentication examinó el balón y concluyó que se trata del mismo balón Adidas Azteca que usó Maradona durante el partido de cuartos de final contra Inglaterra, identificándolo específicamente como el balón utilizado en la segunda mitad, cuando se marcaron ambos goles históricos. Su informe señala un desgaste consistente con el del juego, incluyendo rozaduras, marcas de campo, escritura posterior al partido descolorida y las distintivas marcas manuscritas en forma de «X» que se encuentran comúnmente en los balones preparados para el Mundial de 1986″.


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