El 12 de octubre de 1991 quedó grabado a fuego en la historia de Alejandro Roca, una pequeña localidad de la provincia de Córdoba, Argentina. Ese día, el pueblo recibió una visita que alteró su tranquilidad para siempre: la llegada de Diego Armando Maradona junto a Claudia Villafañe.
La increíble historia detrás de este hito volvió a salir a la luz recientemente a través de su protagonista, Valeria Giaché. En una entrevista brindada desde Miami a Escenario Mercenario —en la antesala del partido por los 16vos de final del Mundial 2026 entre Argentina y Cabo Verde—, Valeria recordó los detalles de cómo el astro del fútbol mundial y su esposa terminaron convirtiéndose en sus padrinos.
Todo comenzó con la audacia de una adolescente. Valeria, que en aquel entonces vivía en el pueblo, se las ingenió para hacerle llegar una carta al «Diez» con una propuesta inusual: quería que fuera su padrino de confirmación. Para sorpresa de muchos, Maradona aceptó la invitación con entusiasmo.
Sin embargo, el plan original chocó contra la burocracia eclesiástica. Una estricta normativa de la Iglesia estipulaba que las mujeres debían tener una madrina de confirmación, y no un padrino. Lejos de dar marcha atrás, la solución se encontró dentro del círculo íntimo del jugador: Claudia Villafañe asumió el rol formal de madrina, permitiendo que la pareja viajara junta al interior de Córdoba.
Aquel sábado de 1991, la presencia de la pareja desató una verdadera revolución y una ola de emoción colectiva en Alejandro Roca. Lo que iba a ser una ceremonia religiosa tradicional se transformó en un acontecimiento histórico y un recuerdo imborrable en la cultura popular argentina.


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