Anualmente, la primera semana de agosto es una oportunidad para potenciar eso que en maternidades y centros de salud de la Secretaría de Salud Pública de la Municipalidad sucede todo el año: acompañar desde la gestación y desde las primeras horas la lactancia materna. Se trata de los primeros pasos en la vida de los recién nacidos y sus mamás que también se trabajan desde los dispositivos de la Secretaría de Desarrollo Humano y Hábitat, de los que participan más de un centenar de mujeres embarazadas, mientras que más de 400 asisten ya con sus hijos e hijas.
A lo largo de todo el mes y bajo el lema ‘Fortalecer lo que funciona’, este año la Semana de la Lactancia Materna transcurre con actividades de promoción y capacitación en diferentes efectores. Uno de esos puntos es el Hospital Roque Sáenz Peña, donde el miércoles próximo se llevará adelante una campaña de difusión para toda la comunidad.
“La lactancia es fundamental porque una sociedad donde los niños son alimentados por sus mamás es una sociedad más sana”, afirma Lorena Guzmán, jefa de Enfermería del Servicio de Neonatología del Roque Sáenz Peña.
En el efector funciona desde hace años un comité interdisciplinario que aborda los temas específicos relacionados con la lactancia y sus dificultades. “Trabajamos con las familias en su integralidad porque más allá de las herramientas que les damos a las mamás y el acompañamiento en su singularidad, todos son parte”, explica.
En la maternidad el acompañamiento empieza en el trabajo de parto, y en muchos casos también antes, en otros dispositivos. Con especial atención en los primeros minutos del recién nacido, Guzmán detalla que “se trabaja en propiciar la primera prendida al pecho, que es la más difícil, para que sea efectiva, porque es la que permite desde ese momento favorecer el vínculo que se inicia y al mismo tiempo estabilizar los sistemas de la mamá y el bebé”.
La información clara y adecuada, la orientación a las mujeres para elegir la mejor forma de llevar adelante la lactancia y que lo hagan con seguridad, ofrecer pautas y herramientas, y acompañar a través de equipos interdisciplinarios de médica/os, enfermera/os y puericultoras, e integrados también por trabajadora/es sociales, fonoaudióloga/os y referentes de otras especialidades, son los ejes del acompañamiento.
La experiencia de la Martin
En el caso de la Maternidad Martin, se asisten cada año a entre 3.000 y 3.400 partos, y desde hace una década el Consultorio de Lactancia es el lugar que se les ofrece a las mujeres para que cada una “haga lo mejor que pueda hacer”, afirma Sabrina Spagnolo, enfermera, puericultora, doula y consejera internacional de lactancia que puso a andar el espacio en febrero de 2016.
“Trabajamos mucho en el respeto a la decisión de cada mujer sobre la crianza y alimentación, haciendo las intervenciones necesarias para acompañar la mejor lactancia posible”, agrega.
Madres que quieren lactar, madres que eligen alternar entre la lactancia y la leche de fórmula, madres que no pueden acoplar a sus bebés y requieren acompañamiento, son algunos de los desafíos de todos los días.
Es que también en la maternidad el trabajo es en equipo, con la intervención de pediatras y de profesionales de otras áreas, a las que se suman las de trabajo social y salud mental ante situaciones cada vez de mayor complejidad en los consumos y en la asistencia a mujeres que llegan sin acompañamiento y red familiar.
Como parte de los equipos desde 2004 en “la vieja maternidad”, como llaman al edificio histórico, Spagnolo remarca el proceso que se dio y señala que, en este tiempo, “se produjeron cambios generacionales que hacen que hoy, cualquier mujer en la calle, tenga mucha menos información y conciencia de los beneficios de la lactancia materna”.
A su criterio, esa es una de las principales dificultades que enfrentan, al considerar que “más del 90 por ciento de la población no conoce en la actualidad la diferencia entre la leche materna y la leche de fórmula”. Por eso insiste en la importancia de hablar de embarazo, lactancia y puerperio cuanto antes, y la importancia de la Educación Sexual Integral (ESI).
“Sabemos que hoy las urgencias son otras, pero quienes trabajamos en esto decimos que, si llegamos cuando el bebé está recién nacido, estamos llegando tarde. Hay que volver a hablar de lactancia cuanto antes”, concluye.
Mucho más que nutrición
La lactancia exclusiva hasta los 6 meses, tal como lo recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS), es lo que se promueve a lo largo de agosto y que, como señala Guzmán, “significa mucho más que nutrición”.
“Son mucho más que beneficios nutricionales. Los protege a ambos de enfermedades, está siempre disponible, está siempre a temperatura óptima, no tiene contraindicaciones, salvo excepciones, y hace esa conexión única que existe entre la madre y el bebé, que se sienta seguro y concilie mejor el sueño”, refuerza.
Sin embargo, la jefa de Enfermería no romantiza ese proceso que, lejos de ser fácil, “está lleno de eventos y dificultades que los equipos acompañan”, reconoce.
Las preguntas que atraviesa cualquier mujer en la vulnerabilidad del posparto, desde si el recién nacido logró alimentarse correctamente o se quedó con hambre, son algunas de estas complejidades. “Trabajamos en eso, en posiciones seguras, en ir corrigiendo el proceso con los elementos que sean necesarios, desde almohadones a pezoneras, y en la singularidad de cada vínculo”, agrega.
Desde la gestación y por mil días
El desafío de la lactancia debe sostenerse fuera de las puertas de las maternidades, por lo que existen en la órbita de la Secretaría de Salud Pública 50 centros de salud barriales que acompañan ese proceso, además de otros tantos dispositivos de la Secretaría de Desarrollo Humano y Hábitat con intervención desde la gestación y que son parte de una “política integral de cuidados que el Estado asume en cada barrio”, señala la directora General de Infancias y Familias de la Municipalidad, Andrea Fortunio.
Actualmente hay 14 espacios para personas gestantes en centros de salud y centros Cuidar con más de un centenar de participantes, a los que se suman en el marco del acompañamiento de los primeros 1.000 días de vida otros 36 espacios de desarrollo infantil a los que concurren 423 mujeres con sus hijas e hijos.
“Son dispositivos donde llevamos adelante trabajo de promoción derechos, actividades y propuestas de talleres y abordamos la importancia de la lactancia en todas sus dimensiones desde los aspectos nutricional, emocional, físico y médico, que son parte del proceso”, explica.
Para Fortunio, “hablar de lactancia es hablar de cuidados y es hablar de derechos y de desarrollo integral”, y pone en primer plano las acciones que se llevan adelante en el marco del Plan Mil65, en el que “los cuidados son una decisión de política pública”, enfatiza.
“La lactancia es mucho más que alimentación. Lactancia es protección y es vínculo, es una oportunidad fundamental para acompañar el desarrollo de cada niño y cada niña desde el comienzo de la vida, pero necesita de condiciones para ser posible y para eso trabajamos desde los efectores de salud, maternidades y centros Cuidar”, abunda.
La información, las redes construidas también con los papás y referentes familiares, y los recursos para llevar adelante ese proceso, son para la funcionaria la clave para lograr que las mujeres puedan tomar “decisiones libres e informadas”, y así garantizar el derecho, tanto de los recién nacidos como de sus mamás, de tener “el mejor inicio posible”.

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