La transformación deportiva de la provincia sigue sumando hitos. Con un avance de obra que ya llega a la mitad de su cronograma, el Gobierno Provincial continúa con la construcción de las dos piscinas que conformarán el nuevo Centro Acuático de Rosario, una de las sedes principales para los Juegos Suramericanos 2026.
El ministro de Obras Públicas, Lisandro Enrico, destacó el impacto que tendrá este complejo más allá de la competencia: “Estas obras quedarán como legado para el deporte y las comunidades. La apuesta del gobernador Maximiliano Pullaro es que Rosario, Santa Fe y Rafaela crezcan como ciudades referentes en infraestructura deportiva internacional”.
Los trabajos se concentran en el predio del ex Batallón 121, en la zona sur de Rosario. Según detalló Enrico, en las últimas semanas se completó el montaje de las vigas y columnas metálicas de la piscina de nado, además de finalizar el hormigonado de las losas sobre subsuelo.
El complejo se divide en tres núcleos principales:
Sector Oeste (Saltos): Una piscina de 21×25 metros y 5 metros de profundidad. Contará con plataformas de 10 metros y gradas para 450 espectadores.
Sector Este (Natación): Piscina olímpica de 50×25 metros bajo cubierta. Está diseñada para natación, waterpolo y nado sincronizado, con capacidad para 1.200 personas.
Patio Central: Un eje conector que servirá de acceso y albergará la sala de máquinas, calderas y sistemas de filtrado.
La construcción del Centro Acuático es solo una pieza de un plan de infraestructura mucho más ambicioso. Para los Juegos de 2026, Santa Fe está invirtiendo 90 millones de dólares distribuidos en sus tres sedes:
Rosario: Sumará el Multiespacio Arena y el Microestadio del Parque Independencia.
Santa Fe: Se trabaja en la puesta a punto del CARD (Centro de Alto Rendimiento) y un nuevo Estadio Multipropósito.
Rafaela: Contará con un Velódromo cubierto y pistas de BMX y Skate.
Además, el proyecto incluye la construcción de Villas Deportivas en las tres ciudades para alojar a los atletas, las cuales luego serán integradas al patrimonio urbano como viviendas o residencias sociales, consolidando un legado que perdurará mucho después de que se apaguen las luces de la ceremonia de clausura.


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