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Rendir sin dormir: qué le pasa a tu cerebro cuando estudiás toda la noche


Se acerca la temporada de finales de fin de año y, con ella, una escena que se repite en miles de casas: café, apuntes y la idea de que una noche entera de estudio va a salvar el examen. La ciencia, sin embargo, dice otra cosa. Los estudios sobre sueño y memoria coinciden en que dormir no es tiempo perdido, sino una parte central del aprendizaje. Pasar la noche en vela puede hacer que lo estudiado no quede fijado y que el cerebro llegue a la mesa con menos herramientas.

Qué le pasa al cerebro cuando no dormís

Para entender por qué, hay que mirar al hipocampo, la región del cerebro que funciona como una memoria de corto plazo, algo parecido a una bandeja de entrada. Durante el sueño, el hipocampo envía la información a la corteza cerebral, donde se guarda a largo plazo. Si no dormís, ese pasaje no se produce como debería y, además, la bandeja queda llena para lo que intentes aprender al día siguiente.

Un estudio de la Escuela de Medicina de Harvard, Study shows importance of sleep for optimal memory functioning, publicado en 2007, lo mostró con imágenes cerebrales. Los voluntarios que pasaron una sola noche sin dormir tuvieron una actividad mucho menor en el hipocampo al intentar memorizar, y su rendimiento fue hasta un 40% peor que el de quienes habían descansado. Según su autor principal, el neurocientífico Matthew Walker, la falla no estaba en la concentración sino en los sistemas de memoria: los estudiantes sin dormir lograban prestar atención, pero no podían retener lo que veían.

Qué pasa con las notas

El efecto también se vio en el rendimiento académico. Una investigación de la Universidad St. Lawrence, en Estados Unidos, analizó los hábitos de sueño y las calificaciones de 111 estudiantes. Dos de cada tres habían pasado al menos una noche en vela durante el cuatrimestre, y quienes lo hacían con frecuencia tenían promedios más bajos. La autora, la psicóloga Pamela Thacher, concluyó que una noche sin dormir no es una estrategia efectiva para alcanzar objetivos académicos. Entre los efectos inmediatos de la falta de sueño mencionó reacciones más lentas y una mayor tendencia a cometer errores.

En cambio, otros trabajos muestran el lado positivo del descanso. En un experimento de la Escuela de Medicina Duke-NUS, en Singapur, 72 voluntarios estudiaron un tema y luego tuvieron una hora libre para repasar, mirar una película o dormir una siesta. El grupo que durmió fue el que mejor resultado obtuvo, y la ventaja se mantenía una semana después.

Cuánto dormir y cómo organizarse

Las principales sociedades científicas del sueño recomiendan que los adultos jóvenes, de 18 a 25 años, duerman entre 7 y 9 horas por noche. Dormir menos de 7 horas de forma habitual se asocia con problemas de salud que van desde el aumento de peso hasta un mayor riesgo de depresión. En época de exámenes, la clave está en distribuir el estudio a lo largo de varios días en lugar de concentrarlo la última noche, mantener horarios regulares para acostarse y levantarse, y evitar la cafeína en las horas previas a dormir. Si el cansancio aprieta durante el día, una siesta corta puede ayudar más que una taza de café extra.

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