El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, volvió a referirse públicamente a la controversia generada por el viaje de su esposa a Nueva York junto a la comitiva oficial y admitió que permitir que lo acompañara en el avión presidencial fue “una pésima decisión”. Sin embargo, el funcionario remarcó que la situación “no fue un delito”, sino un error del que se hace cargo.
En declaraciones televisivas tras regresar a la Argentina, el jefe de Gabinete reconoció que no advirtió el problema que generaría aceptar la invitación para que su pareja viajara en el avión oficial rumbo a Estados Unidos. “Fue una mala decisión, una pésima decisión… no advertí el error y por eso pido disculpas”, afirmó, al tiempo que sostuvo que el episodio no implicó gastos para el Estado.
La polémica surgió luego de que se conociera que la esposa del funcionario formó parte del vuelo que trasladó a la delegación gubernamental hacia Nueva York, en el marco de actividades oficiales vinculadas a la promoción económica del país. El hecho generó cuestionamientos políticos y pedidos de explicaciones por parte de sectores de la oposición, que reclamaron detalles sobre el uso de recursos públicos.
Ante las críticas, Adorni insistió en que el gobierno mantiene “una vara alta” en materia de conducta pública y consideró que, cuando se cometen errores, corresponde reconocerlos. En ese sentido, aseguró que su intención fue dar explicaciones y asumir la equivocación, aunque defendió que la situación no constituye una irregularidad penal.
El funcionario también explicó que, de poder retroceder en el tiempo, la decisión habría sido diferente y su esposa no se habría subido al avión presidencial. El episodio se convirtió en uno de los temas políticos más comentados de la semana y reavivó el debate sobre el uso de medios oficiales por parte de funcionarios.


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